La Voz Pentecostal

Superando la ansiedad y el cuidado del hogar

· 63 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre cómo combatir la ansiedad y el temor a través de la fe y la oración. Además, usted encontrará consejos prácticos para el mantenimiento del hogar y una receta de repostería sencilla.

Bienvenida y oración matinal

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail, dirige este programa su hermana en Cristo Gladia Romero Toledo y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos, amigos que nos sintonizan a esta hora del día. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios.

Amado Dios, en este día especial, porque este es el día que usted me permite existir, me acerco con gratitud en mi corazón por el regalo de vivir y de haber despertado sabiendo que usted puede sentir que a esta hora le agradezco. Sé que su presencia está aquí y ahora, y porque nos permite enfrentar los desafíos del día a día. Ayúdenos a implementar esos desafíos en el medio de nuestras ansiedades y de nuestras angustias.

Padre, le agradezco por mi hogar, por mi familia, por el techo que cobijó mi sueño. Le doy gracias por los alimentos que usted pone en mi mesa. Reconozco, mi Señor, que usted nos da la dicha y la bendición de una vida feliz y dichosa para que todos nuestros hermanos, que son lo más hermoso que nos da la vida, sean bendecidos y que este amanecer de este día haya sido para ellos tan especial como lo es para mí. Usted iluminó el sendero de este día con su amor y sé que usted me acompaña en cada paso que doy.

Intercesiones por la comunidad y las autoridades

Oro, Señor, en esta hora, intercediendo por los matrimonios para que usted bendiga la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia. Oro por los jóvenes porque son presos de tantas adicciones, y por los que no son tan jóvenes. Oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas, porque usted es el que vuelve el corazón de los hijos hacia los padres y de los nietos hacia los abuelos.

Padre de amor, oramos para que siempre haya sustento en la casa de la viuda y del huérfano. Oro por la apertura de los presos de la cárcel. Oro, Señor, por los trabajadores de la salud, para que usted los proteja por estar ellos en constante peligro; bendiga usted desde la eminencia más alta como el más insignificante trabajador, pues todos ellos hacen una labor muy especial.

Oro por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando el toque de su poder sanador a través de su misericordia que es tan grande. Oro, Señor, pidiendo un cese de guerra y muy en especial por la paz de Jerusalén.

Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Le ruego con todo mi corazón, mi Dios Altísimo, que usted le dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado. Ellos necesitan mucho su bendición en su vida familiar, espiritual, personal y esclesiástica.

Oro, Señor, por mis autoridades civiles de mi país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro para que este domingo, en el servicio que todo habitante de esta patria tiene que enfrentar para ir a dar su voto, esta situación se haga en paz y en tranquilidad. Que usted bendiga toda nuestra tierra, a lo ancho y a lo largo de nuestro amado país, para que esa situación civil se haga en paz y en armonía.

Oro por las autoridades civiles de la comuna, porque ellos tienen en sus manos la gestión administrativa para poder solucionar los problemas de esta comuna. Bendígalos, Señor. Bendiga a cada institución de nuestra comuna, como también pedimos por la institución de bomberos y carabineros, ya que ellos arriesgan su vida en cada procedimiento.

Gratitud por la redención en Cristo

Bendiga usted, mi Señor, la audiencia de este programa. Rogamos que todo beneficio sea para quienes han recibido esta bendición tan grande que Dios Altísimo, a través de Jesucristo, nos da. Porque usted, mi Señor, hizo algo tan grande por esta humanidad al mandar a su Hijo Jesucristo a este mundo; Él vino a salvar lo que estaba perdido.

Gracias, Dios Altísimo, porque habiendo estado perdido en delitos y pecados, Él nos encontró y nos dio vida en su nombre. Por eso, mi Dios Altísimo, reciba usted toda nuestra alabanza, toda la honra y la gloria a su bendito y santo nombre. Gracias, Padre de amor, por tanto amor que nos ha dado, manifestando su poder sobre nuestras vidas a través de su Hijo, nuestro bendito Salvador.

Gracias, mi Señor, porque podemos recibir la bendición tan grande de que nuestro Señor y Salvador Jesucristo haya pagado nuestras deudas y nuestro pecado, muriendo y levantándose de aquel polvo de la tierra. Gracias, Dios Altísimo, porque hoy podemos interceder a través de mi amado Salvador ante el trono de su gracia pidiendo el socorro que viene de lo alto.

Bendíganos, Señor, en este día a través de este programa; usted está impartiendo bendición para quienes nos escuchan. Bendíganos con toda bendición en el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

El Pan de Vida y la quietud del alma

Agradecemos al Señor por darnos esta bendición de estar nuevamente juntos y juntas. Damos gracias porque es una gran bendición que el Señor en este día tan especial nos bendiga. ¿Por qué es especial? Porque es el día que hizo el Señor y lo hizo para mí y para todos.

Ya tenemos con nosotros nuestro pan de vida, siempre el Señor hablándonos a través de su palabra, por ella somos bendecidos. Nuestro pan de vida para este día está en el Salmo 131, versículo 2.

Salmo 131:2 — He calmado y ha callado mi alma, reposa en mí mi alma.

Dios nos bendice por la lectura de nuestro pan de vida. Hoy nos ha hablado sobre el apetito de distracción. Siempre hacemos cosas que nos dan enseñanza; por ejemplo, dejé mi teléfono a un lado, cansada de un bombardeo de imágenes y notificaciones. Después lo levanté y volví a encenderlo.

En su libro ‘Los superficiales’ (2013), Nicolás Carr describe cómo internet ha moldeado nuestra relación con el silencio. Lo que la red parece estar haciendo es mermar mi capacidad de concentración y de contemplación. Mi mente ahora espera recibir información de la manera en que la red la distribuye: es un flujo acelerado. Antes era un buzo en un mar de palabras; ahora me deslizo por la superficie como alguien en una moto acuática.

Vivir sobre una moto acuática mental nos parece saludable, pero ¿cómo empezamos a reducir la velocidad y sumergirnos más profundo en las tranquilas aguas espirituales? En el Salmo 131, David describe: ‘he calmado y ha callado mi alma’, un cambio de hábito que empieza con una decisión de estar quieto. Poco a poco experimentamos la bondad satisfactoria de Dios. Como un niño pequeño, descansamos contentos recordando que Él ofrece una satisfacción del alma que ninguna aplicación de teléfono inteligente puede dar y que ninguna red social puede ofrecer.

Cuando usted entiende, solo le decimos a nuestro Padre de amor: ‘Padre, quiero confiar en ti para que me llenes de tu contentamiento genuino’. Y nos hacemos esta pregunta: ¿cómo influye la tecnología en tu capacidad de descansar tranquilamente en Dios? Muy poco, ¿verdad? Porque el teléfono no te ayuda a estar satisfecho. Lo que vemos a veces no es lo que debemos ver; nos pasa eso con el aparato televisivo y con el teléfono.

Nosotros no podemos dejar que ese equipo telefónico mande sobre nuestra voluntad, sino que debemos distinguir entre lo bueno y lo malo, porque el Señor nos da la bendición de poder discernir qué me conviene y qué no me conviene.

Superando las pruebas: El ejemplo de José

¿Cómo vamos a poder superar las pruebas? Dios siempre nos habla con un vocablo especial, porque a veces estamos marcados y no podemos superarlas. Pero lo que nos dice nuestro Dios por su palabra, en el libro de Génesis, capítulo 50, versículo 20:

Génesis 50:20 — Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien para mantener en vida a mucho pueblo.

¿Qué es lo que nos quiere decir Dios? Que Dios preparó a ese joven que tuvo que pasar tantos momentos difíciles en su vida, comenzando con sus propios hermanos abusivos que lo abandonaron. Pero Dios lo tenía preparado para el tiempo en que él iba a ser manifestado a través de un don maravilloso, porque José era un soñador de sueños; relatando los sueños, él aprendió a discernir.

Le pasaron muchas cosas malas, como le pueden suceder a usted o me pueden suceder a mí; no estamos exentos. Pero sabemos que esas pruebas que José tuvo que superar fueron terribles. A los 17 años sus hermanos celosos lo vendieron como esclavo y más adelante fue encarcelado injustamente. Sin embargo, Dios lo usó para salvar a Egipto y a su familia del hambre.

Es bueno cuando elegimos andar por el camino derecho y no nos volvemos a diestra ni a siniestra, sino que enfrentamos de frente las pruebas. Así Dios ayudó a José y le permitió tener un profundo impacto, porque lo que Dios nos prepara es para utilizarnos a nosotros, siempre buscando su ayuda y su guía.

Lo más grande que tiene el Señor es que ve y escucha. Cuando nos damos cuenta de esto, solo tenemos que pedir la ayuda y la guía. Decirle: ‘Señor, gracias, me ayudaste a atravesar una prueba; ahora ayúdame a ser útil para otro’, porque eso es lo que el Señor quiere. Sin duda, Dios nos va a ayudar a atravesar la prueba y después nos daremos cuenta de que, como nosotros lo hemos podido hacer, hemos podido ayudar a otro, pero no por fuerza propia sino con la ayuda del Señor.

Siempre debemos apoyarnos en la torre fuerte de Dios. Cuando estemos cansados, no busquemos consuelo palpable en otras cosas, porque así como una torre infalible nos sostiene, estas cosas terrenales no nos dan lo que realmente necesitamos. Dios es el Todopoderoso, tiene el control en todas las situaciones y provee el verdadero consuelo y seguridad.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida. Agradecemos al Señor porque en Él encontramos lo mejor que tiene para nosotros. Damos gracias a nuestro Dios por ser dirigidos y guiados por nuestro pan de vida para actuar en el nombre del que todo lo puede, en el nombre de nuestro Dios todopoderoso.

Consejos para el hogar y la higiene

Vamos adelante con el programa y ya tenemos nuestros datos y los consejos que le entregamos para que usted solucione sus problemitas del diario y cotidiano vivir. Son problemitas fáciles y les damos soluciones fáciles para que usted las pueda ejecutar.

Por ejemplo, tenemos en casa algunas cosas que debemos renovar. Como dama, usted tiene que renovar la ropa interior, también las toallas, los paños de plato y las zapatillas. Se ha preocupado de aquellas cosas de casa que usamos con mucha frecuencia y sin embargo no renovamos tanto como deberíamos.

Primero, las toallas. Es importante lavarlas y guardarlas correctamente cada dos años. Para conservarlas, use un poco de suavizante para preservar su rizo y su capacidad de absorción, y deje secar al aire, evitando el contacto directo con el sol potente. Aún así, se aconseja cambiarlas cada dos años en función de su uso.

Segundo, las zapatillas de andar en casa. Lo más importante es preservarlas y usarlas solo para estar en casa; nada de salir a los pasillos, a la escalera ni a la casa del vecino con ellas puestas. Aunque es un placer llegar a casa y ponérselas, acumulan microbios. Debemos lavarlas y secarlas perfectamente cada tres meses y cambiarlas cuando hayan cumplido el año.

Tercero, las almohadas y sus fundas no son eternas. Se aconseja cambiarlas cada dos años, incluyendo el colchón, ya que acumulan ácaros. Esto aplica tanto para la funda de la almohada que pertenece al juego de sábanas como para la funda protectora.

También debemos renovar artículos de limpieza como paños, bayetas y plumeros. Es recomendable cambiar los paños cada mes, pero la escoba y el plumero hay que cambiarlos cada año, al menos, porque son un nido de microorganismos vivos.

Si miramos la despensa, la harina es un producto seco, pero tiene tiempo de conservación. Dependiendo del tipo, puede aguantar entre 6 a 12 meses en buen estado. Si usted tiene paquetes olvidados en la despensa, véale la fecha para que se deshaga de ella; no debemos olvidar usarlos para que no se pasen de fecha.

Como dama, debemos renovar nuestra ropa interior. Son prendas que usamos mucho y reciben mucho lavado; se deben lavar después de cada uso. Con el tiempo, los tejidos se deterioran y pierden su capacidad de sujeción, así que cambie los sujetadores cada año, máximo dos, pues notará que pierden la elasticidad y la forma.

También es bueno renovar la cortina de la ducha. Con el uso, la zona interior es la que está más en contacto con el agua y aparecen muchos mohos; aunque usted los limpie, es inevitable que al año aproximadamente tenga que renovarla. No supone una inversión elevada y es preferible que luzca bonita y en buen estado en su baño. Finalmente, el cepillo de la vajilla es muy barato, aunque se utilice para limpiar grasas…

Consejos para el hogar

Debemos renovar la cortina de la ducha con el uso, porque es la parte que está más en contacto con el agua. En la zona interior, principalmente, aparece mucho moho; aunque se limpie, es inevitable que al año aproximadamente tenga que renovarla.

No suponen una inversión elevada, así que es preferible que luzca bonita y en buen estado en el baño.

Hablemos ahora del cepillo de la vajilla. Eso es muy barato y lo utilizamos para limpiar grasas más incrustadas de las cacerolas o para enjuagar los platos antes de introducirlos en el lavavajilla.

Ese cepillo para la vajilla hay que cambiarlo una vez al año porque acumula suciedad y en él proliferan bacterias que están constantemente en la humedad. Todos estos datitos que le damos es para que nos preocupemos y podamos tener todo ok, como dicen los jóvenes, en el día a día.

Receta de empanadas dulces fritas

Aunque hoy día se nos ha avanzado la hora y tenemos ya las 12 del día con 11 minutos, igual le vamos a dar la sugerencia de qué podemos cocinar. Le traemos estas empanadas dulces fritas; es tan fácil que posiblemente usted se vaya a reír, pero estamos pensando en esa joven que está aprendiendo a cocinar.

Ahora las madres dejamos entrar al niño o a la niña a la cocina, cosa que a nosotros no nos dejaban porque decían que nos podíamos quemar, pero ahora dejan que aprendan.

Para la masa necesitamos: dos tazas de harina de trigo, dos cucharadas de azúcar, media cucharadita de sal, media taza de mantequilla fría, un huevo, un cuarto de taza de leche y aceite para freír.

Para el relleno necesitamos: una taza de manzana o peras peladas y cortadas en cubitos pequeños, una cucharada de azúcar, media cucharadita de canela y una cucharadita de jugo de limón. Para decorar, azúcar en polvo o granulada y canela en polvo, que es opcional.

Para la preparación de la masa, en un bol grande vamos a mezclar la harina, el azúcar y la sal hasta que estén bien combinados. Agregamos la mantequilla fría en cubos y mezclamos con las manos o con un tenedor hasta obtener una textura arenosa y desmenuzada.

En un tazón pequeño, bata el huevo con la leche y agréguelo a la mezcla de la harina. Amase ligeramente hasta que todos los ingredientes estén bien integrados y obtenga una masa suave. Envuelva la masa en plástico de cocina y refrigérela durante al menos 30 minutos para que sea más fácil de manejar.

Para el relleno, en una cacerola pequeña cocine las manzanas o peras junto con el azúcar, la canela y el jugo de limón. A fuego medio, cocine durante unos 10 minutos o hasta que la fruta esté suave y haya absorbido bien los sabores. Deje enfriar el relleno completamente antes de usarlo.

Saque la masa del refrigerador, divídala en pequeñas porciones y, en una superficie enharinada, extienda cada porción con el rodillo hasta formar un disco de aproximadamente 10 centímetros de diámetro. Coloque una cucharada del relleno en el centro de cada disco.

Ahora vamos a cerrar y sellar. Doble el disco por la mitad para cubrir el relleno y presione los bordes con un tenedor para sellar bien las empanadas; asegúrese de que estén bien cerradas para evitar que el relleno se salga al freír.

Caliente suficiente aceite en un sartén profundo a fuego medio alto. Fría las empanadas en tandas, volteándolas para que se doren de manera uniforme por ambos lados, aproximadamente de 2 a 3 minutos por lado. Retire las empanadas y colóquelas sobre un papel absorbente.

Cuando estén calientes, empolvoree azúcar en polvo o granulada sobre ellas. Puede mezclar el azúcar con un poco de canela si prefiere un toque especial adicional.

Estas empanadas dulces de fruta son perfectas para servir como postre o merienda. Pueden acompañarse con helado de vainilla o crema batida para un contraste delicioso, o también con una taza de té o café.

No debemos olvidar que puede sustituir el relleno de fruta por dulce de leche para que sea aún más dulce y cremosa. Otra opción deliciosa es rellenarla con chocolate y rodajas de plátano para una versión más indulgente.

También puede hacerlas al horno en vez de freír; para eso, calentamos el horno a 180 grados centígrados y horneamos unos 20 minutos.

Ilustración de Empanadas dulces fritas

Receta del día

Empanadas dulces fritas

Masa

  • 2 tazas de harina de trigo
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 taza de mantequilla fría
  • 1 huevo
  • 1/4 taza de leche
  • Aceite para freír

Relleno

  • 1 taza de manzana o peras peladas y cortadas en cubitos pequeños
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 1 cucharadita de jugo de limón

Decoración

  • Azúcar en polvo o azúcar granulada
  • Canela en polvo (opcional)

Preparación

  1. Mezcle la harina, el azúcar y la sal en un bol grande hasta combinar.
  2. Agregue la mantequilla fría en cubos y mezcle con las manos o un tenedor hasta obtener una textura arenosa.
  3. Bata el huevo con la leche en un tazón pequeño e incorpórelo a la mezcla de harina.
  4. Amase ligeramente hasta obtener una masa suave, envuélvala en plástico y refrigérela por al menos 30 minutos.
  5. Cocine la fruta con el azúcar, la canela y el jugo de limón a fuego medio durante 10 minutos o hasta que esté suave; deje enfriar completamente.
  6. Divida la masa en porciones y extienda cada una con un rodillo hasta formar discos de 10 centímetros de diámetro.
  7. Coloque una cucharada de relleno en el centro de cada disco.
  8. Doble el disco por la mitad y presione los bordes con un tenedor para sellar bien.
  9. Fría las empanadas en aceite caliente a fuego medio alto, volteándolas durante 2 a 3 minutos por lado hasta que doren.
  10. Retire las empanadas y colóquelas sobre papel absorbente.
  11. Empolvoree azúcar en polvo o granulada (y canela si desea) mientras estén calientes.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el Santo Evangelio según San Lucas, capítulo 12, versículo 22 y luego leeremos el versículo 25. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Lucas 12:22, 25 — Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo, no os afanéis por vuestra vida, ¿qué comeréis? Ni por el cuerpo, ¿qué vestiréis? ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a orar al Señor solamente unos breves instantes. Amado Dios, le damos gracias porque ya tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que usted traiga a mí la revelación divina de su palabra.

Use usted mis labios, tome dominio y tome el control de mi vida para que a través del Espíritu Santo mis labios sean usados para la gloria de su nombre. Ponga en mí una unción especial para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Deja ya de preocuparte

El título de su palabra es: “Deja ya de preocuparte”. ¿Por qué se preocupa la gente? Es una muy buena pregunta. Otra manera de hacerla sería: ¿Por qué existen aquellas cosas que literalmente le quitan el sueño a las personas? O, puesto en un lenguaje muy popular, ¿cómo puede alguna gente decir que las preocupaciones le están matando?

En el Evangelio según San Lucas se mencionan tres obstáculos que pueden ahogar el desarrollo y el crecimiento espiritual de las personas que han escuchado la palabra de Dios. Es posible que sean los jóvenes los que estén más preocupados acerca de dos de ellas: los placeres de esta vida y la riqueza.

Esta preocupación quizás se expresa en la etapa del crecimiento hacia la madurez, aunque también se menciona un tercer obstáculo: la ansiedad. La ansiedad, esa preocupación que a veces no puede identificarse, ahoga literalmente a las personas.

La preocupación desmedida por situaciones o problemas que a veces están fuera de control conduce a menudo a la depresión. Por eso es tan importante ponerle un remedio, un atajo, y en cuanto antes mejor.

Podemos identificar a las personas que padecen de ansiedad porque están sumamente alertas a todo lo que sucede a su alrededor. Son personas que se irritan fácilmente, que necesitan hablar mucho por su estado emocional y psicológico, y a veces tienen dificultad para dormir.

La posibilidad de concentrarse en una tarea se ve seriamente afectada y pareciera que su memoria les falla a cada instante. Otro de los síntomas es que las personas quedan inmovilizadas; es decir, no son capaces de tener iniciativa alguna que las lleve a una solución a sus problemas.

Nuestro tiempo nos invita a liberarse de esos temores que pueden atenazar a las personas. Los problemas en el trabajo, por ejemplo, se han multiplicado. Las tensiones, las malas relaciones con los superiores y las metas imposibles de cumplir hacen miserable la vida de quienes no tienen otra alternativa.

Podríamos agregar más ejemplos, como las malas relaciones en la familia, donde la persona depende de otra para poder funcionar. Quizás esta dependencia es la que provoca temor, ansiedad y preocupación.

Surgen entonces preguntas relacionadas con la fidelidad de los cónyuges, la seguridad económica, posibles enfermedades presentes o futuras, o secretos mal guardados del pasado que amenazan la estabilidad del presente. Estas son algunas de las muestras que hacen de la vida una constante zozobra.

Como si lo anterior fuera poco, nos enfrentamos a la incertidumbre de nuestra generación. Pareciera que los profetas que anunciaban calamidades se han multiplicado, diciéndonos que enfrentaremos tiempos muy duros. Se habla de un planeta superpoblado, recursos naturales que se agotan, gobiernos corruptos y desastres naturales.

La cuestión que cada uno debe plantearse a nivel personal es: ¿Qué vamos a hacer con estas preocupaciones que vienen multiplicadas? Quisiéramos hacer una afirmación que pensamos es valedera y útil: el temor de Dios remueve o quita todos los otros temores.

Creemos que la persona que ha aprendido a conocer a Dios en su existencia puede descansar en su poder y, de esta manera, liberarse de las ansiedades que esperan cualquier oportunidad para apoderarse de la vida.

Consejos para superar la ansiedad

Hoy podríamos recordarle varias cosas que influyen en disminuir esa ansiedad. Por ejemplo, sugerirle que escuchara buena música, en forma especial música cristiana con un mensaje positivo que ayude a levantar su espíritu.

También sugerimos el uso adecuado de ejercicio una, dos o tres veces por semana. Sería conveniente que se preocupara de dormir las horas necesarias que su organismo requiere para descansar y relajarse; la mayoría de las personas requieren unas ocho horas de sueño.

Otra ayuda sería conversar con aquellas personas con las que tienes mayor afinidad para comentar tus frustraciones y anhelos. Y, en forma preferente, quisiéramos recordarte que trates de vivir un día a la vez, porque es probable que la mayoría de las cosas que te preocupan nunca sucedan en realidad.

Vivir un día a la vez es un arte que puede comenzar a cultivarse desde ahora. Pero además, los invitamos a que obedezcan de manera consciente los mandamientos de Dios, entre ellos el que expresa enfáticamente que no debemos estar ansiosos.

Sería bueno para su salud mental y espiritual que descansaran en Dios a través de la oración. Tenemos el ejemplo en la Biblia de personas que echaron su carga sobre Dios. Trate de entender que Dios puede guardar nuestras mentes de preocupaciones obsesivas en la medida que le obedezcamos.

Medite en aquellas cosas positivas que menciona la palabra de Dios. En este sentido, le recomendamos el libro de los Salmos en el Antiguo Testamento, donde se habla de las cosas de la vida, pero se fija la atención en Dios y en sus promesas.

Ninguno de los libros de la Biblia evita la realidad de la vida; hablan de lo malo y de la guerra entre las fuerzas espirituales. Pero principalmente, la Biblia habla del poder de Dios que es capaz de vencer todas estas cosas.

Si usted es cristiano, tiene a su disposición una verdadera fuente de recursos para superar el temor. Y si no es creyente en Jesucristo, lo invitamos hoy a depositar su vida y su confianza en Él.

La única manera de comenzar a entender su existencia y el plan de Dios es leyendo las sagradas escrituras. Allí aprenderá a ver a Jesucristo como el intermediario que ofreció su vida por usted para que pudiera tener acceso a la vida eterna.

La vida no consiste en las cosas que poseemos o ambicionamos. Existe una dimensión más que no se satisface con cosas materiales; por el contrario, trastocar esos valores produce ansiedad. La mayor y mejor ayuda vendrá de Dios mismo cuando usted lo busque con deseo.

Oración Final y Peticiones

Dios nos bendice por su palabra. Vamos a dar gracias. Amado Dios, concluimos su palabra con mucho gozo y gratitud, porque sabemos que ese sublime amor de Dios es el que nos impacta y por ella aprendemos a vivir la vida que a usted le agrada.

Agradezco, Señor, esta enseñanza con la que nos exhorta como a hijos amados para que podamos tener una vida reconciliada con Dios, con el Dios que todo lo puede. Para mí hay muchas cosas imposibles, pero para mi Dios Altísimo todas las cosas son posibles.

Damos gracias, mi Señor amado, por su palabra bendita, porque ella es la lámpara para mis pies y la lumbrera para mi caminar. Intercedemos, mi Padre de amor, confiadamente ante su presencia a través de Jesucristo, nuestro Salvador.

Por los méritos de Cristo alcanzamos lo que necesitamos. Pedimos sanidad porque por las llagas de Cristo hoy día seríamos curados. Él ya lo hizo allí en la cruz del Calvario, donde dejó crucificada la enfermedad.

Le entregamos a usted a esta hora todos los hijos e hijas suyas que necesitan el toque de su poder sanador. Oramos por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero; oramos por nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el monte; y oro por el joven pastor Samuel Asenco Riffo para que usted obre sanidad en él.

Oro por nuestro hermano José Silva por sanidad; por nuestro hermano José David Videla, para quien pedimos un milagro que lo ponga de pie, ya que la ciencia médica no lo ha logrado en tantos años. Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Lanconflores por sanidad.

Oro por la petición de mi hermana Laura Senjo; por mi hermano Eduardo González por sanidad; por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación; por mi hermana Rosita Veloso por sanidad; por mi hermana Ana Vallejos Fernández por sanidad; por mi hermana Elena Reyes por sanidad; por su esposo Joaco Videla por sanidad; por su hija Débora Videla por sanidad.

Oro por mi hermano Ignacio Toro por sanidad; por mi hermana Pilar González por sanidad; por mi hermana Teresita Reyes por sanidad; por mi hermano Miguel Torres por sanidad; por mi hermano Luis Durán Palma por sanidad; por don Manuel Contardo por sanidad; por don Rado Milovich por sanidad.

Oro por mi hermana María Ibacache por sanidad y para que usted, mi Señor, la esté consolando por la pérdida de un ser querido. Oro también por Cristian Barro por sanidad; por mi hermano Eliseo Muñoz por sanidad; por mi vecino Luis Orellana por sanidad; por mi hermano Dagoberto Roa por sanidad; por Beatriz Ibacache por sanidad; por Alejandro López por sanidad y por Angélica Báez por sanidad.

Señor, yo sé que usted a todos nos conoce por igual y conoce nuestra necesidad de ser tocados con su poder. Oramos para que por misericordia esté tocando vidas y sanando de toda enfermedad. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.