La Voz Pentecostal

La voz del Pastor y la importancia de las relaciones justas

· 57 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la necesidad de reconocer la voz de Dios en la vida cotidiana y la importancia de la integridad en el trato con el prójimo. Usted encontrará consejos prácticos para el hogar y una enseñanza bíblica basada en el libro de Proverbios.

Bienvenida

Escucha, auditor, la voz del Salvador que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida nuevamente juntos a través de su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la Radio Abigail, dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración Matinal

Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios, orando. Amado Dios, hoy me presento con un corazón lleno de gratitud y de alegría en este día tan especial. Reconozco que su amor es el que brilla en cada rayo de este sol que nos está alumbrando, porque en este día siento que su presencia me guía y pido que sea así a lo largo del día.

Gracias, mi Dios, por concederme la oportunidad de despertar y vivir un día más, porque a usted le ha placido que así sea. Sé que su amor es el que me rodea constantemente, porque me fortalece en cada desafío que encuentro en mi caminar. Usted es mi refugio en momentos de dificultad y me guía en momentos de incertidumbre.

Gracias, Señor, por sostenerme con su amorosa mano victoriosa, porque trae esta maravillosa luz en este día. Vivimos en un mundo donde existe la oscuridad, pero en medio de ella usted resplandece con su luz admirable, dándonos cada día este regalo que me recuerda su amor.

Gracias, mi Señor, porque el día yo lo enfrento confiada en su dirección. Todo lo que puedo vivir y experimentar es gracias a su amor inefable y a su bondad infinita.

Oro, Señor, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital. Hay tantas enfermedades, Señor, que los hospitales, las clínicas y los consultorios están llenos de enfermos. Sé que en estos precisos momentos hay muchos que están luchando para ser sanados, algunos también en sus casas, y ruego que su poder sanador esté dando esa sanidad tan anhelada.

Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia, porque usted bendijo el santo estado del matrimonio aun cuando el hombre guardaba su inocencia. Oro por los jóvenes que son presos de muchas adicciones y por los que no son tan jóvenes. Oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas.

Oro por la casa de la viuda y del huérfano para que siempre haya sustento. Oro, Señor, para que haya libertad para los presos de la cárcel. Pido sanidad para nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada; solo usted, mi Señor, es el que puede sanarla.

Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloz, y por el honorable directorio. Oro por las autoridades civiles de mi país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan.

Oro por las autoridades civiles de la comuna, porque ellos tienen una función administrativa en sus manos para luchar por los problemas y solucionarlos. Señor, oro por las instituciones que funcionan en nuestra comuna y oro muy en especial por bomberos y por carabineros, institución que arriesga su vida en cada procedimiento.

Pido, Señor, una especial bendición para la audiencia de este programa. Amado Dios, reciba usted toda mi alabanza, la honra y la gloria a través de mi amado y bendito Salvador.

En cada momento de la vida que usted nos permite vivir, tenemos que agradecer por haber conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, porque Él vino a este mundo a salvar lo que estaba perdido. Estábamos perdidos en delitos y pecados, y Él nos encontró.

Gracias, Dios Altísimo, porque no le hemos elegido nosotros a Él, sino que Él nos eligió a nosotros. Gracias por manifestar su amor por esta humanidad, porque sin Él no podríamos tener acceso a esta salvación tan grande. Derrame, Señor, a través del Espíritu Santo, una especial bendición sobre este programa. Se lo pedimos todo en el nombre de Cristo, nuestro Salvador. Amén y amén.

Información al Oyente

Gloria a Dios para siempre. Gracias damos a nuestro Dios porque podemos estar una vez más juntos y juntas a través de este programa. Le cuento que si usted ayer, anteayer o cualquier día de la semana no pudo sintonizar la radio, a través de internet puede tener la bendición de escucharnos.

Si quiere escuchar alguno de los programas porque la palabra de Dios tocó su vida, usted tiene todos los programas de la semana disponibles en internet, solo buscando Radio Abigail.

Pan de Vida

Ya tenemos con nosotros el comienzo del programa con nuestro Pan de Vida. Tenemos hoy día la bendición de estar viviendo ocho días ya de este mes de noviembre. El Señor nos bendice con su mensaje siempre bendito a través de su palabra.

Hoy tenemos nuestro Pan de Vida en el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 10, versículo 4. Leo en el nombre del Señor:

Juan 10:4 — Las ovejas le siguen porque conocen su voz.

Dios nos bendice por la lectura. Este es el testimonio de un niño que vivía en una granja en Tennessee. Pasaba unas tardes maravillosas con su mejor amigo: caminaba por el bosque, montaba ponis, iba a rodeos y se metía en los establos para ver cómo domaban caballos.

Pero cuando el niño cogía un silbido de su padre, ese sonido claro que atravesaba el viento y todo otro ruido, dejaba de inmediato lo que estaba haciendo y volvía a casa. La señal era inconfundible, sabía que su padre lo estaba llamando. Décadas después, todavía pudo reconocer ese silbido.

Jesús le dijo a sus discípulos que él era el pastor de sus seguidores. Sus seguidores eran las ovejas, y las ovejas oyen su voz; a sus ovejas llama por su nombre y las saca. Eso es lo que nos relata el apóstol del amor en su evangelio según San Juan, capítulo 10, versículo 3.

En una época en que varios líderes y maestros buscaban imponer su autoridad y confundir a los discípulos de Cristo, él declaró que su voz amorosa aún podía oírse con claridad, muy distinta a todas las otras. Las ovejas le siguen porque conocen su voz.

Tengamos cuidado cuando escuchamos la voz de Jesús y no la descartemos insensatamente, porque la verdad fundamental permanece: el pastor habla claramente y sus ovejas oyen su voz. Quizás mediante este versículo bíblico, las palabras de un amigo creyente o el impulso del Espíritu, Jesús habla a nosotros y oímos.

Cuando yo comprendo, puedo decirle al Señor en oración y pedir ayuda: «Dios, ayúdame a prestar atención y a responder». Porque ¿cómo piensas que has cumplido lo complicado de la vida sin oír la voz de Dios? Es necesario que podamos escuchar la voz de Dios que nos está diciendo puntualmente que hoy él es su pastor.

Si todavía usted no siente que tiene este pastor, aprenda a conocer su voz, porque el pastor está a la puerta y llama. Si usted abre la puerta y aprende a conocerlo, él entrará a morar en su vida. Usted tiene un lugar donde el Señor quiere habitar, que es su corazón.

Cuando usted abra esa puerta, va a conocer la voz del pastor porque va a pasar a ser oveja, y las ovejas le siguen porque conocen la voz del pastor. Sin duda que Él quiere ser su pastor. Ahora la pregunta es: ¿usted quiere tener un pastor? Él lo quiere, y si usted quiere, él está esperándole porque quiere ser su amigo.

Después usted va a hacer lo mismo que el salmista David hizo en el Salmo 105. En el primer versículo de este Salmo dice:

Salmo 105:1-4 — Den gracias al Señor y proclamen su grandeza en todo el mundo, sepa lo que Él ha hecho. Canten a Él, sí, canten alabanza, cuéntenle a todo el mundo acerca de sus obras maravillosas. Regocíjense por su santo nombre. Alégrense ustedes los que adoran al Señor. Busquen al Señor y su fuerza; búsquenlo continuamente.

Esto va a suceder en su vida cuando usted aprenda a conocer a este pastor. Como el niño del Pan de Vida que conocía a su padre con un silbido, así usted va a conocer también a su Padre Celestial, que nos permite vivir todos los días a su amparo y nos da la fortaleza.

Datitos y Consejos para el Hogar

Vamos adelante con el programa porque ya tenemos con nosotros los datitos y los consejos. Como buenas dueñas de casa, siempre andamos buscando datitos para arreglar problemas, y los solucionamos con estos consejos que le traemos todos los días.

Cuando usted esté muy atrasada con el almuerzo y ya no va a alcanzar a hacer la cazuela que quería, le cuento que existe una olla especial llamada olla a presión. Estas ollas son excelentes porque ahorramos gas y solucionamos el problema; con 20 minutos que hierva su carne de vacuno, cocida a medio gas, ya la tendrá lista. Ponga este consejo en práctica y su bolsillo se lo agradecerá.

Otro datito muy diferente: usted puede reducir la grasa de sus productos horneados, como tortas, muffins, galletas y panes, usando plátano. Sustituya la mantequilla por la misma cantidad de puré de plátano. Intente empezar con recetas sencillas primero y siempre querrá usar este dato.

Si sus tijeras o cuchillos no tienen filo porque los niños los ocuparon para sus manualidades, le traemos este dato para afilarlos sin arriesgar el físico. Solo necesita un tazón. Voltee la taza, apóyela sobre una base firme y pase el cuchillo o la tijera por la parte porosa con movimiento de arriba hacia abajo, y posteriormente por la parte exterior.

Para saber si quedó afilado, trate de cortar una hoja de papel; si el cuchillo pasa rápidamente, ya podrá cortar todo en la cocina. Hágalo con mucho cuidado. Otra forma es con la piedra de afilar, como se usaba antiguamente. Coloque la piedra sobre un paño de cocina, agréguele agua y comience a tallar el cuchillo con mucha fuerza y cuidado hasta la punta. Limpie los residuos con un paño suave y quedará listo.

Para lavar sus frutas y verduras prolijamente, use agua con bicarbonato. Las frutas y verduras traen muchos desinfectantes químicos que son nocivos para los seres humanos, por eso es necesario usar el bicarbonato para lavarlas muy bien.

Para mantener los plátanos amarillos por más tiempo, sepárelos antes de colocarlos en el frutero. Otra forma es cortarlos y guardarlos en el congelador para preparar batidos.

Si recibió un regalo o compró zapatos que le quedaron ajustaditos, puede arreglarlo colocando la boquilla del secador de cabello dentro del zapato con intensidad baja. Cuando esté caliente, rellénelo con papel o con medias viejas que ya vaya a botar; así encontrará que ya le caen bien en sus piecitos.

El último dato es para limpiar la purpurina de las manualidades escolares que queda por todos lados. Intente quitarla con una bola de plasticina; de esta manera será más sencillo.

Sugerencia de Cocina

Ahora le traigo la sugerencia para la cocina. Aunque la hora está avanzada y hoy es sábado, que los niños están en casa y el almuerzo puede ser más tarde, puede preparar un Pastel de Carne Jugosa.

Los ingredientes son: 500 gramos de carne picada, 700 gramos de calabacín, 2 huevos, medio pimiento rojo, media cebolla, una cucharadita de ajo en polvo, 130 gramos de queso rallado, hierbas aromáticas al gusto (como perejil, tomillo o albahaca), sal al gusto y un yogur natural sin azúcar.

Para la preparación, precaliente el horno a 180 grados centígrados. Lave el calabacín y córtelo en cubos pequeños o ráyelo; si lo raya, exprima el exceso de agua para evitar que el pastel quede demasiado húmedo. Limpie y pique finamente el pimiento rojo y la cebolla.

En un sartén grande a fuego medio, añada un poco de aceite y sofría la cebolla y el pimentón rojo hasta que estén suaves y traslúcidos, aproximadamente cinco minutos.

En un bol grande, combine la carne picada, el calabacín, los huevos, el ajo en polvo, las hierbas aromáticas, sal y pimienta al gusto. Mezcle bien y añada el sofrito de cebolla y pimentón, revolviendo hasta que esté uniformemente distribuido.

Incorpore el yogur natural y el queso rallado. Coloque la mezcla en un molde para hornear previamente engrasado, ya sea regular o redondo. Hornee durante 45 minutos o hasta que la superficie esté dorada y el pastel esté cocido completamente.

Deje reposar unos minutos antes de cortar para que los jugos se distribuyan y el pastel no se desmorone. Sirva caliente acompañado con diferentes ensaladas. Ojalá que le haya gustado esta sugerencia.

Ilustración de Pastel de carne jugosa

Receta del día

Pastel de carne jugosa

  • 500 gramos de carne picada
  • 700 gramos de calabacín
  • 2 huevos
  • medio pimiento rojo
  • media cebolla
  • una cucharadita de ajo en polvo
  • 130 gramos de queso rallado
  • Hierbas aromáticas al gusto (perejil, tomillo o albahaca)
  • Sal al gusto
  • un yogur natural sin azúcar

Preparación

  1. Precaliente el horno a 180 grados centígrados.
  2. Lave el calabacín y córtelo en cubos pequeños o ráyelo; si lo ralla, exprima el exceso de agua.
  3. Limpie y pique finamente el pimiento rojo y la cebolla.
  4. Sofría la cebolla y el pimentón rojo en un sartén grande con un poco de aceite a fuego medio durante aproximadamente cinco minutos hasta que estén suaves y traslúcidos.
  5. En un bol grande, combine la carne picada, el calabacín, los huevos, el ajo en polvo, las hierbas aromáticas, la sal y la pimienta al gusto.
  6. Mezcle bien hasta que los ingredientes estén incorporados.
  7. Añada el sofrito de cebolla y pimentón a la mezcla de carne y revuelva uniformemente.
  8. Incorpore el yogur natural y el queso rallado a la mezcla y revuelva bien.
  9. Coloque la mezcla en un molde para hornear previamente engrasado.
  10. Hornee durante 45 minutos o hasta que la superficie esté dorada y el pastel esté cocido completamente.
  11. Deje reposar unos minutos antes de cortar para que los jugos se distribuyan.
  12. Sirva caliente acompañado con ensaladas.

Cierre de Segmento

Ya estamos en el momento de oír la voz de Dios por su palabra. Pero antes, vamos a escuchar una hermosa alabanza. No se me vaya de la sintonía, volveremos en breve instante para que juntos y juntas podamos reflexionar a través de la palabra de nuestro Dios.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Proverbios, capítulo 11, versículo 1. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Proverbios 11:1 — El peso falso es abominación a Jehová, mas la pesa cabal le agrada.

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos breves instantes de oración.

Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, dándole gracias porque usted nos da esta maravillosa oportunidad de abrir su palabra y poder relacionarnos con ella. Oro, Señor, para que usted traiga a mí por el Espíritu Santo la revelación divina de su palabra; use usted mis labios, tome dominio y tome el control de mi vida.

Oro, Señor, para que usted ponga en mí esa unción que necesito. Y se lo ruego, Padre, que su palabra a través de ella corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego en el nombre de Jesús. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Relaciones Justas

El título de su palabra es “Relaciones Justas”. Me temo que hoy le traemos malas noticias a muchos comerciantes. No es que tengamos nada contra esa profesión, que puede ser tan digna como cualquier otra, pero las malas noticias no corren por cuenta nuestra, sino de Dios y de lo que Él dice en su palabra.

Proverbios 11 sigue hablando de la diferencia de actitud y de la conducta entre aquellos que la Biblia identifica como pecadores o injustos, y los rectos o justos. Para ponerlos en evidencia, el capítulo dice así en sus primeros versículos:

Proverbios 11:1-7 — Jehová abomina el peso falso, pero la pesa cabal le agrada. Cuando llega la soberbia, llega también la deshonra, pero con los humildes está la sabiduría. La integridad guía a los rectos, pero a los pecadores los destruye su propia perversidad. De nada servirán las riquezas en el día de la ira, pero la justicia librará de muerte. La justicia del perfecto endereza su camino, pero el malvado caerá en su propia impiedad. La justicia libra a los rectos, pero los pecadores son atrapados en su pecado.

El engaño en el comercio

De acuerdo al sistema métrico decimal, un kilogramo tiene mil gramos, pero tal ley matemática no tiene mucha vigencia en los almacenes o en los negocios que venden productos al detalle, donde las pesas y las balanzas tienen varios centenares de gramos de menos.

Así me ocurrió más de una vez al comprar unos tomates que estaban en estación e invitaban a comprarlo por un precio más conveniente. Antes de abandonar aquella feria agrícola, volví a pesar mi adquisición y descubrí asombradamente que en el espacio de unas dos cuadras los tomates habían perdido un cuarto de kilo.

Con pesas y balanzas arregladas, cualquier almacén puede ofrecer verdaderas gangas a su cliente. Tal situación parece ser una especie de tradición aceptada por muchos y practicada por una inmensa mayoría. La mala noticia para los que hacen esto es que a Dios no le gustan estos arreglos.

En otras palabras, podrá engañar a su cliente y hasta a las autoridades que tratan de poner atajo a este robo, pero nunca podrá decir o creer que se ha burlado del Creador. Todos los seres humanos estamos llamados a vivir una vida de rectitud e integridad en nuestro trato con el prójimo.

El robo de esos gramos de mercadería es tan pecado como asaltar un lugar y llevarse varias toneladas. La celebrada picardía con que se ilustran las caricaturas para engañar a los demás debería quedarse solo en el papel y nunca trasladarse a la vida real.

Justificaciones y Codicia

A veces le echamos la culpa a cosas externas para hacer lo que hacemos. Decimos que la publicidad nos incita a desear lo que nunca podremos tener, o que una niñez desgraciada nos privó de cosas a las que legítimamente teníamos derecho, o que tuvimos padres abusivos que nos generaron complejos. A pesar de esos argumentos, la mala noticia sigue: a Dios no le gusta que entre sus criaturas se practique el engaño.

Recuerdo a un comerciante de mi barrio que vendía productos cuyas fechas habían expirado. Su argumento era que estas cosas siempre duran varios meses más de lo que dice la etiqueta, solo para deshacerse de ese inventario molesto y de los olores extraños.

No sé si alguien se enfermó o murió al consumir tales productos, pero sí recuerdo su cara y su mirada codiciosa cuando trataba de envolver con sus palabras a los compradores con la promesa de que los productos estaban todavía en buen estado.

La codicia es uno de los factores que contribuye al engaño del prójimo. La sed y el deseo de tener cosas que se apoderan de las personas es tan grande que no vacilan en engañar y hasta en poner en peligro la salud o la vida de sus semejantes si ello significa lograr sus propósitos.

La Eternidad y la Justicia

Al ser humano parece no importarle que al Creador le desagrade tal actitud. Tal posición sería comprensible si nuestra existencia se limitara a los 70 u 80 años que vive el promedio de los hombres y mujeres sobre esta tierra. Pero incluso ese promedio se puede ver interrumpido, como dice el versículo 4: “De nada servirían las riquezas en el día de la ira, pero la justicia librará de muerte”.

Los comentaristas se dividen en cuanto al significado de este versículo. Algunos creen que se habla de un castigo que tiene que ver con la eternidad; otros creen que las personas que viven impulsadas por su avaricia corren el riesgo de morir violentamente en manos de los que se han sentido robados o abusados.

El panorama no pinta muy bien para aquellos que creen que pueden seguir engañando y robando. Aunque el dicho popular dice que el que le roba a un ladrón tiene cien años de perdón, el robo sigue siendo eso ante la ley divina y cada uno debe responder por sus propias acciones sin atenuantes que valgan.

El Desafío del Creyente

El libro de Proverbios también tiene palabras de estímulo para los que son justos y hacen el bien. Dice que a Jehová la pesa cabal le agrada, refiriéndose a aquellos buenos comerciantes que son honestos en sus tratos. Hay una nota positiva de aliento para los que hacen el bien en esta vida.

La cuestión es cómo esas personas son capaces de comportarse de una manera distinta aun en medio de una sociedad que hace todo lo contrario. Esta paradoja, en la que los creyentes deben vivir de una manera distinta ante una sociedad que llega a ser anticristiana en su filosofía, ha sido el obstáculo más grande para los seguidores de Jesucristo.

Se han intentado diversas soluciones humanas. Por ejemplo, en Ginebra, Suiza, después de la reforma protestante del siglo XVI, se procuró construir una sociedad donde todos fueran cristianos confesos y responsables ante consejos administrativos con explicaciones espirituales. Pero el experimento no funcionó, ya que podemos aparentar lo que no somos, pero el corazón del hombre solo lo conoce Dios.

Los monasterios fueron otro intento de respuesta sobre cómo deben vivir los cristianos para ser distintos. Pero estos y otros intentos han mostrado sus limitaciones, ya que se trata de un ser humano que no ha resuelto su problema básico.

La Buena Noticia

Existe una buena noticia que no se basa en programas humanos ni en promesas de dudoso cumplimiento. Debemos estar agradecidos de que la solución provenga de una fuente externa al ser humano.

La buena noticia es que la venida de Jesucristo a este mundo le dio a la humanidad una nueva forma de mirar y enfocar todas sus relaciones. Jesús de Nazaret vino a propiciar la puerta del hombre y la mujer a Dios sin condiciones, aceptando por fe el plan de salvación.

En ese camino, Jesucristo es el puente que une al Creador con la criatura en una relación que había permanecido interrumpida como consecuencia del pecado. Jesucristo, el Salvador del mundo, ha hecho posible que el hombre y la mujer de nuestro tiempo puedan acudir a Dios por perdón y misericordia.

Oración Final y Peticiones

Amado Dios, le damos muchas gracias por su palabra. Sin duda, usted nos ha hablado hoy y estoy agradecida por lo que ha puesto para la audiencia de este programa. Gracias al Espíritu Santo que está en nuestras vidas es que podemos entender su palabra y gracias por la exhortación que como a hijos amados usted nos da.

Oro, Señor, para que su palabra haya corrido y haya sido glorificada en muchas vidas, y pido que usted nos ayude a ser practicantes de su palabra bendita. Sabemos que por el oír su palabra nuestra fe es aumentada, pero también sé que usted es el que pone en nosotros el querer como el hacer. Oro para que su palabra tenga un espacio en el corazón de los auditores.

Amado Dios, le pedimos que usted se glorifique en sanidad divina. Oramos por los enfermos, pidiendo que por misericordia usted esté tocando vidas a esta hora. Oro por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero, para que usted obre sanidad en él. Oramos también por nuestro pastor Florindo Márquez, de nuestra iglesia en el monte, pidiendo sanidad para él.

Oramos por el pastor Samuel Asenjo Rifo por sanidad; este varón tiene un tumor en el riñón derecho y se le ha dicho que es cáncer. Señor, usted es el que puede obrar; es un joven que tiene toda una vida por delante para predicar el evangelio. Oro por mi hermano José Silva, por nuestro hermano José David Videla pidiendo un milagro, y por mi hermana Teresita Flores, sus pastores, su vecina y su hija Pamela Alarcón Flores por sanidad.

Oro por la petición de nuestra hermana Laura Senjo, por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista, por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación, por mi hermana Rosita Veloso, por mi hermana Ana Vallejos Fernández, por mi hermana Elena Reyes, por su esposo Joaco Videla y por su hija Débora Videla, todos por sanidad.

Oro por mi hermano Ignacio Toro, por mi hermana Pilar González, por mi hermana Teresita Reyes, por mi hermano Miguel Torres, por Luis Durán Palma, por don Manuel Contardo, por don Rado Milovich, por mi hermana María Ivacache, por Cristian Barro, por mi hermano Eliseo Muñoz, por mi vecino Luis Orellana y por mi hermano Dagoberto Roa, todos por sanidad.

Señor, usted nos conoce y sabe lo que sus hijos e hijas están viviendo por diversas enfermedades, pero yo sé que usted ya en el calvario de la cruz crucificó toda enfermedad y por las llagas de Cristo hoy día todos los enfermos son sanados. Hemos creído a su palabra, confiamos en sus promesas y le pedimos que usted se glorifique en sanidad divina para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.