La Voz Pentecostal

La justicia divina y el valor de la fe en Cristo

· 62 min

Usted encontrará una reflexión sobre la injusticia terrenal contrastada con el juicio final y la misericordia de Dios. El episodio también le ofrece consejos prácticos para el hogar y una receta de cocina tradicional.

Bienvenida y Oración Matinal

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermana, mi hermano, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora; les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.

Amado Dios, le damos muchas gracias porque hoy hemos amanecido muy alegre y contento, Señor. Le agradezco, mi Dios altísimo, el privilegio de un nuevo día; gracias por este maravilloso despertar glorioso, porque vivir en este día es un don de vida que usted me brinda. Su fortaleza la encuentro en sus brazos amorosos y su presencia está conmigo, guiándome en cada paso que doy, porque usted llena mi existencia con la belleza de su ser.

Hoy día, al comenzar esta jornada, lo hago con mucha esperanza y alegría, sabiendo que usted es mi fuente de todo lo bueno en mi vida. En cada instante que pasa deseo entregar lo mejor de mí, con amor y con dedicación en cada tarea que emprenda. Anhelo compartir con mis hermanos el amor que me ha dado, siguiendo sus enseñanzas que iluminan mi caminar.

En este día cedo el control de mi vida en sus manos divinas. Permítame aprender y crecer bajo sus manos; guíeme con su luz para que usted me señale el camino correcto, porque sé que usted tiene para mí un destino trazado. Por eso encomiendo mi vida en sus manos. Gracias porque usted hoy me permitió amanecer, porque cuidó mi sueño y porque pude dormir bajo un techo. Por este techo que me cobija a diario, por el alimento, por el vestuario, por el calzado y por el agua, le doy gracias.

Oro, Señor, para que usted en su misericordia, que es tan grande, esté sanando a los enfermos. Yo sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas esperando su misericordia; pido que usted extienda su mano de poder sanándolos. Oro por los niños para que usted les dé su protección y cuidado; oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones; oro por tantos abuelos y abuelas olvidadas.

Oro por los matrimonios y por la unidad de la familia, pues sin duda alguna usted, mi Señor, es el que bendice los matrimonios. Señor, sostenga usted la casa de la viuda y del huérfano. Oro para que haya apertura de los presos de la cárcel. Pido, Señor, que por favor usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada, y solo usted, mi Señor, es el que puede sanarla.

Le doy gracias, mi Señor, por cada auditor y auditora de este programa y para ellos pido una especial bendición. Usted, mi Señor, es quien nos bendice con toda bendición. Gracias, mi Dios, por habernos dado a su Hijo Jesucristo, nuestro eterno y bendito Salvador, porque a través de Él hemos encontrado el perdón para nuestros pecados. Este es el regalo más grande manifestado por usted, dándonos a conocer cuánto nos ama y cuánto ama su creación.

Podemos agradecerle y pedir que usted nos permita ser bendecidos, porque yo creo abiertamente en su palabra y en sus promesas; tengo la certeza que el amor y la verdad se encontrarán y la paz y la justicia se abrazarán. Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio. Deseo con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que les ha encomendado.

Como usted bendice nuestras autoridades eclesiásticas, oro también por las autoridades civiles del país, por la máxima autoridad y por quienes están en el gobierno y llevan el control de nuestro país. Oro por las autoridades civiles de la comuna, confiando que usted les dote de claridad para ayudar, a través de su gestión administrativa, la necesidad que tiene esta comuna.

Oro, mi Señor, para que haya un cese de la guerra y por la paz de Jerusalén. Oro por cada necesidad que tenemos. Una de ellas es que usted proteja y bendiga a los trabajadores de la salud, porque ellos arriesgan su vida y están en constante peligro con tantas enfermedades infecciosas. Bendiga usted desde la eminencia más alta como al más pequeño servidor; protéjales, mi Señor.

Le ruego, Padre de amor, que usted bendiga este programa. Nos ponemos en sus manos, Espíritu Santo; queremos ser usados para la gloria de su nombre. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

Pan de Vida: El Valor de Cristo

Damos muchas gracias al Señor porque nuevamente nos permite estar juntos y ya tenemos con nosotros nuestro pan de vida a través del libro de Segunda de Crónicas, capítulo 21, versículo 19. Leo en el nombre del Señor.

2 Crónicas 21:19 — …no encendieron fuego en su honor, como lo habían hecho con sus padres.

Dios nos bendice por nuestro pan de vida, porque el Señor nos va a hablar de tres reyes. En el éxito musical Hamilton se presenta humorísticamente al rey Jorge III de Inglaterra como un villano demente; sin embargo, una nueva biografía dice que no era el tirano descrito en la obra ni en la declaración de independencia de los Estados Unidos. Si hubiera sido una época brutal, habrían detenido la independencia con medidas extremas, pero lo contuvo su temperamento civilizado y bondadoso.

La Biblia habla del rey Joram, quien afirmó su trono matando a espada a todos sus hermanos y también a algunos de los príncipes de Israel. Esto lo declara la Biblia en Segunda de Crónicas 21:4: Joram hizo lo malo ante los ojos del Señor. Su reinado implacable distanció a sus súbditos, los cuales tampoco lloraron por su muerte espantosa ni encendieron fuego en su honor.

Los historiadores pueden debatir sobre la benevolencia del rey Jorge, pero Joram fue sin duda demasiado duro. Un camino mejor es el del Rey Jesús, lleno de gracia y de verdad. Como nos dice el Santo Evangelio según San Juan, capítulo 1, versículo 14, sus expectativas son firmes, demanda la verdad, pero recibe a todos los que fracasan extendiendo su gracia. Jesús nos llama a creer en él y seguirlo, y en el poder del Espíritu Santo nos capacita para hacerlo.

Nosotros tenemos que meditar lo que Jesús dice y hace, y digámosle que él siente lo que nosotros sentimos. Digámosle: «Jesús, te sigo, pero para guiar a otro». En esto nos ponemos en las manos del Señor, porque somos responsables de guiar a quienes el Señor pone en nuestro caminar. Él nos va a iluminar para que podamos mostrar la gracia y la verdad.

El Señor siempre tiene la bendición para nosotros y nos dice que su palabra es más preciosa que el oro. Como nos dice el Señor por el apóstol Pedro: «Acercaos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa».

¿Alguna vez fue a una venta de artículos usados y soñó con encontrar algo de valor increíble? Una vez un antiguo jarrón floral chino se compró por solo 35 dólares y se vendió en una subasta en 2021 por más de 700 mil; la pieza resultó ser un artefacto raro e históricamente significativo del siglo XV. Esto es un recordatorio asombroso de que lo que algunas personas consideran insignificante puede tener un valor enorme.

Escribiéndole a los creyentes dispersos, el apóstol Pedro explicó su fe en Jesús, que era creer en aquel que había sido rechazado por la cultura reinante. Fue desechado por la mayoría de los líderes religiosos judíos y crucificado por el gobierno romano. Cristo fue considerado despreciable por muchos porque no cumplió con sus expectativas y deseos, pero a pesar de esto, Él era escogido y precioso para Dios.

Su valor para nosotros es infinitamente más precioso que la plata y el oro. Tenemos la certeza de que todo el que decide confiar en Jesús nunca se avergonzará de su elección. Cuando otros desprecian a Jesús, volvamos a observar el Espíritu de Dios, porque puede ayudarnos a ver el regalo inestimable que Cristo ofrece: la invitación a formar parte de la familia de Dios.

Cuando comprendemos esto, tenemos que saber lo agradecidos que somos y decirle: «Jesús, gracias por poder ser parte de la familia de Dios por medio de ti». Mucha gente no puede darse cuenta del verdadero valor de Jesús, pero cuando hemos sido beneficiados de parte del Señor, no podemos dejar de compartir la bendición y confiar en Él. Gloria a Dios, porque lo que recibimos del Señor es más precioso que el oro.

Agradecemos al Señor porque ya nos da la bendición de estar en los últimos días de este mes, que nos ha bendecido. Hoy día estamos viviendo el miércoles 29 de octubre; ya estamos llegando al fin de este mes y agradecemos porque este día lo hizo el Señor para mí y para usted.

Datos y Consejos para el Hogar

Ahora vamos a tener los datitos y los consejos que le traemos para este día. El primero es cómo podemos blanquear la ropa sin usar cloro. Para blanquear la ropa cuando está amarilla, podemos usar limón, pues es un detergente natural que elimina la suciedad y limpia a profundidad. En una olla vamos a colocar rodajas de limón, las ponemos a hervir, apagamos el fuego y remojamos la ropa en esa agua durante una hora. Después la lavamos como lo hacemos regularmente y verá que tendrá un buen resultado.

El segundo es la leche. Por increíble que parezca, la leche puede ayudarle a blanquear su ropa sin usar cloro; además, cuidará sus telas y no las maltratará. Lo que debemos hacer es remojar las prendas en un tazón de leche durante dos horas y después lavar en forma regular.

Otro recurso es el agua oxigenada, que es una sustancia que no contiene cloro y blanquea la ropa en forma efectiva. Solo necesita agregar media taza de agua oxigenada directo en la lavadora y esperar que el ciclo de lavado se complete.

Le contamos que puede limpiar el sarro del inodoro con vinagre blanco y limón. Mezcle media taza de vinagre blanco y el jugo de un limón; empape un paño y frote enérgicamente sobre las áreas que deseamos limpiar.

También puede usar Coca-Cola. Mezcle una taza de vinagre blanco con tres cucharadas de bicarbonato, coloque sobre el inodoro y agregue la Coca-Cola. Asegúrese de cubrir la zona donde se encuentra el sarro, deje actuar por 30 minutos y luego termine la limpieza con un cepillo.

Otra opción es usar una piedra pómez. Aunque se distingue por remover la piel muerta de los pies, también es útil para quitar las manchas del baño por su poder abrasivo. Humedezca la piedra en agua tibia y frote sobre la zona con sarro. Evite usar la piedra seca, ya que le va a rayar; humedézcala seguido para facilitar el trabajo.

También puede mezclar media taza de bicarbonato de sodio, dos cucharadas de agua oxigenada y el jugo de un limón. Use esto como pasta para limpiar las manchas del inodoro, frote con un paño o esponja abrasiva y permita que actúe 20 minutos antes de enjuagar. Recuerde usar siempre guantes para evitar cualquier irritación en sus manitos.

Si su médico le ha dicho que no puede comer comida con sal, le damos estos trucos para que la comida tenga buen sabor. El jugo de limón es uno de los mejores recursos; va con casi cualquier plato, como arroz, ensaladas o pescado. Incluso puede agregarle hierbas para mejorar el aroma y sabor, pero recuerde usarlo con discreción porque es ácido.

Otro artículo que usamos para no extrañar la sal es la mostaza. Combina muy bien con carnes blancas y rojas; hay en grano, en polvo o en salsa. Cuando prepare un plato al horno puede agregar los granos o untar las carnes con mostaza para darles un sellado, transformando sus carnes en un verdadero manjar.

Podemos usar especias para innovar y variar la mezcla, ya sea en platos fríos o calientes. Las más ricas son el ajo, la albahaca, el tomillo, el cilantro, el laurel, el comino, el pimentón dulce, el orégano, el perejil, la pimienta negra y el romero. El ajo, ya sea en polvo o picado, es perfecto para no acordarse que el plato no tiene sal; sirve para carnes al horno o al sartén.

La albahaca es ideal para preparar salsas o fideos, pero también puede agregarla en verduras, carnes y ensaladas. El orégano es el mejor para darle sabor a la salsa, pues se combina muy bien con el tomate, o para condimentar una ensalada. El tomillo es muy aprovechado en guisos, carnes blancas o rojas, huevos, ensaladas o rellenos de empanada.

Para reemplazar la sal en su mesa, puede hacer una sal de ajo. Solo debe pelar 10 dientes de ajo, cortarlos muy finitos y ponerlos a freír en aceite de oliva. Una vez dorados, los retira, los deja reposar y los pasa por la picadora hasta transformarlos en polvo. Guarde el polvo en un frasco de vidrio con tapa; será lo mejor que la sal que pueda usar en sus comidas.

Sugerencia Culinaria: Estofado de Carne

La sugerencia para la cocina es un estofado de carne. Esta receta es para 6 personas. Necesitamos: 1 kilo de posta rosada cortada en trozos medianos, sal de mar, pimienta molida, 4 cucharadas de harina sin polvo de hornear, 4 cucharadas de aceite vegetal, 1 cebolla cortada en pluma, 1 pimentón rojo cortado en tiras, 3 zanahorias pequeñas cortadas en rodajas, 2 cucharadas de ají de color, 1 y media cucharada de orégano (o media si no le gusta mucho), 2 cucharadas de ajo picado con aceite de oliva, 500 ml de caldo de carne casero y cilantro para servir.

Para la preparación, el estofado requiere tiempo. Cocinamos a fuego lento al menos dos horas; esto permitirá que los jugos de la carne se mezclen con los demás ingredientes. Potencie los sabores agregando el orégano, el ajo y el caldo de carne. Estos ingredientes perfumarán su cocina mientras se cocina lentamente. Puede probar con romero, tomillo o laurel para añadir un toque adicional.

La elección de la carne es fundamental. La posta rosada, posta de paleta o posta negra son cortes ideales, ya que se vuelven tiernos y jugosos durante la cocción lenta. Esta ha sido la receta por hoy.

Ya estamos en el momento de ir a escuchar la voz de Dios por su palabra. Mientras usted busca su Biblia para que leamos juntos, vamos a tener un intermedio de una alabanza. No se me vaya de la sintonía, porque volveremos en breve instante para reflexionar con lo que Dios ha preparado para nosotros.

Ilustración de Estofado de carne

Receta del día

Estofado de carne

  • 1 kilo de posta rosada cortada en trozos medianos
  • Sal de mar
  • Pimienta molida
  • 4 cucharadas de harina sin polvo de hornear
  • 4 cucharadas de aceite vegetal
  • 1 cebolla cortada en pluma
  • 1 pimentón rojo cortado en tira
  • 3 zanahorias pequeñas cortadas en rodaja
  • 2 cucharadas de ají de color
  • 1 y media cucharada de orégano
  • 2 cucharadas de ajo picado con aceite de oliva
  • 500 ml de caldo de carne casero
  • Cilantro para servir

Preparación

  1. Elegir la carne adecuada (posta rosada, de paleta o negra) para asegurar que quede tierna.
  2. Cocinar a fuego lento durante al menos dos horas para que los jugos se mezclen con los ingredientes.
  3. Potenciar el sabor agregando el orégano, el ajo y el caldo de carne durante la cocción.
  4. Opcionalmente, añadir romero, tomillo o laurel para un toque adicional de sabor.
  5. Servir el plato decorado con cilantro.

Lectura de la Palabra

Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Eclesiastés, capítulo 8, versículos 12 y 13. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Eclesiastés 8:12-13 — Aunque el pecador haga mal cien veces y prolongue sus días, yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia; y que no le irá bien al impío, ni les serán prolongados los días, que son como sombra, por cuanto no temen delante de la presencia de Dios.

Oración por Revelación

Amado Dios, ya tenemos con nosotros su palabra leída y le doy gracias, Señor, porque esta es una oportunidad maravillosa que usted nos permite para escuchar su palabra bendita. Ruego, Señor, que usted traiga a mí la revelación divina.

Use usted mis labios, tome el dominio y el control de mi vida. Use su palabra por el Espíritu Santo para administrarla con esa unción especial que usted pone en mí, para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Todo se lo ruego en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y amén.

La Injusticia en el Mundo

El título de su palabra es: “No es justo”. Esta es una frase favorita de los niños de nuestro tiempo cuando se sienten desplazados o sus caprichos no les son concedidos. Como ellos, todas las demás personas, sin importar su edad o sexo, utilizan la misma expresión para protestar ante lo que catalogan como injusticia.

Por ejemplo, cuando los obreros y empleados reciben menos salario que los que a lo mejor hacen menos, o quizás no hacen nada, pero son favoritos del jefe o dueño de la empresa. O cuando los estudiantes responsables reciben calificaciones menores que los que utilizan diversos trucos para sobrevivir en el sistema.

O cuando la ama de casa, que debe trabajar como el marido, debe además encargarse de otras cosas que todo el mundo espera de ella. O cuando los gobernantes utilizan las alzas de impuestos como única política ante un pueblo que literalmente se debe apretar el cinturón, mientras los aprovechados de siempre se dan una vida de lujo y placeres.

No existe justicia en este mundo y el libro de Eclesiastés así lo reconoce en la segunda sección del capítulo octavo.

La Vanidad de la Tierra

Eclesiastés 8:10-14 — Asimismo, he visto a los iniquos sepultados con honores; en cambio, a los que frecuentaban un lugar santo, fueron luego olvidados en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también es vanidad. Si no se ejecuta enseguida la sentencia para castigar una mala obra, el corazón de los hijos de los hombres se dispone a hacer lo malo.

Aunque el pecador haga cien veces lo malo y sus días se prolonguen, con todo, yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia; y que no les irá bien al malvado, ni le serán prolongados sus días, que son como sombra, por cuanto no teme delante de la presencia de Dios.

Hay vanidad que se hace sobre la tierra, pues hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de malvado, y hay malvados a quienes acontece como si hicieran obras de justo. Digo que esto también es vanidad.

Lo que usted ha escuchado es el libro de Eclesiastés, capítulo 8, versículos del 10 al 14. En estos versículos se encuentran ejemplos de la vida de todos los días, porque la injusticia siempre ha estado presente en las relaciones entre los seres humanos.

El Sentido de la Riqueza y el Juicio

Tenemos una respuesta ante todas aquellas injusticias de la vida de las que somos testigos y protagonistas. ¿Para qué sirve aquella mujer que es la más rica del mundo, con 10 o 12 millones de dólares, cuando en su mismo país hay gente que subsiste con salarios que dan vergüenza?

¿Qué sentido tiene tener un automóvil de oro que por su peso no se puede mover, cuando en el país de este dictador miles de personas mueren de hambre todos los días? ¿Cuál es el objetivo de aquella actriz famosa que se ha hecho seis o siete cirugías estéticas gastándose millones, en procedimientos que pueden retrasar pero no detener el envejecimiento, cuando con mucho menos dinero se podrían salvar cientos de vidas?

Podríamos citar muchos casos de injusticia donde se dan todo tipo de explicaciones ingeniosas para justificarlas. Sin embargo, existe un evento que pone al mismo nivel a todas las personas y donde los injustos reciben lo que merecen: se llama el día del juicio.

El Juicio Final

Este día es un hito histórico que no será conocido por las Naciones Unidas, porque cuando suceda, quizás tal institución ya no exista. Dice así el santo evangelio según San Mateo, capítulo 25:

Mateo 25:31-46 — Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones. Entonces apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos, y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me recogiste, estuve desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste, en la cárcel y fuiste a verme.

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te vestimos, o cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Respondiendo el Rey les dirá: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí no lo hicisteis.

Entonces dirá también a los de su izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me recogisteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo en la cárcel y no me visitasteis.

Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel y no te servimos? Entonces respondersá diciendo: De cierto os digo que cuando no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Llamado a la Reflexión

Usted puede buscarlo en su Biblia, Evangelio según San Mateo, capítulo 25, versículos 31 al 46. Ante la lectura del evangelio solo hay estas dos posibilidades: si eres cristiano, dale gracias a Dios por tal bendición; y si no lo eres, tienes una tremenda responsabilidad ante ti.

Hoy te hemos confrontado con lo que es servir a la vida común ante las injusticias que nos presenta el Eclesiastés, y te hemos dejado con esta lectura del Evangelio que habla de las acciones prácticas que demuestran la fe. Detente un momento y reflexiona acerca del momento de la vida que llevas.

Aplica tu entendimiento y tu corazón cuando lea por ti mismo las páginas de la Biblia sobre el juicio de Dios. Aprende a valorar el amor de Dios, expresado cuando envió a su Hijo a este mundo para que todo aquel que creyera conociera la salvación.

Es irónico que ante la sencillez del mensaje evangélico, los hombres y mujeres de todos los tiempos hayan hecho lo posible por oscurecerlo a través de regulaciones, explicaciones ingeniosas, pretendidas doctrinas secretas, catecismos y confesiones. Pareciera que algunos seguidores de Jesús quieren no solo hacer estrecha la senda, sino que además ya han cerrado la puerta de acceso al reino de los cielos.

Pero hoy te decimos que el amor de Dios no ha cesado ni su compasión se ha acortado. La invitación a acudir a Jesús sigue resonando en el universo. Lo supieron de primera mano María Magdalena, el ladrón que colgaba en la cruz junto a Jesús y el impopular cobrador de impuestos.

Dios, a través de la venida de Jesús, estaba reconciliando al mundo con Él. Jesús es el camino, el puente que obra esa reconciliación. Él mantiene la misma actitud y el mismo amor cuando invita a los pecadores a que se arrepientan y crean en la verdad del evangelio, porque no existe otra manera en que el hombre pueda acercarse a la divinidad.

Agradecimiento y Peticiones

Amado Dios, al concluir su palabra nos hemos llenado de gojo por las expectativas que nos está entregando, porque para el que cree todo le es posible. Grande eres, Dios Altísimo, poderoso. Gracias por dejarnos con esta enseñanza maravillosa de que usted nos ama tanto; somos sus hijos amados.

No es casualidad que el sol haya salido hoy; el sol sale para todos, para justos e injustos, pero su palabra marca la diferencia porque Él cuida de mí y cuida de ti. Oro para que los que no han tomado una buena decisión en su vida lo puedan hacer hoy a través de su mensaje.

Oro, Señor, para que usted se manifieste en poder y virtud sobre los enfermos y necesitados. Hay un joven pastor, sobrino de mi hermana Laurita Senjo, que debe ser operado de un tumor maligno en un órgano de su cuerpo. Señor, que esa operación sea un éxito, porque ese joven pastor tiene toda la vida por delante para ser usado en la extensión del Evangelio.

Oro por sanidad para nuestro pastor Héctor Arena, nuestro pastor Florindo Márquez, nuestro hermano José Silva y nuestro hermano José David Videla, para quien pedimos un milagro que lo ponga de pie. Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larcon Flores por sanidad.

Oro por mi vecino Luis Orellana por sanidad. Doy gracias, Señor, porque a través de las redes sociales vi a mi hermano Pastor de Auquinco predicando. Oro para que mi hermana Laura Senjo tenga respuesta a su petición, y por sanidad para mi hermano Eduardo González en su vista, el hijo de mi hermano Jimmy, mi hermana Rosita Veloso y mi hermana Ana Vallejos Fernández.

Oro por sanidad para mi hermana Elena Reyes, su esposo Joaco Videla, su hija Débora Videla, mi hermano Ignacio Toro, mi hermana Teresita Reyes, mi hermana Pilar González, mi hermano Miguel Torres, don Luis Durán Palma, don Manuel Contardo y mi hermana María Ivacache.

Señor, usted conoce cada necesidad de sus hijos e hijas. Oramos para que usted se glorifique en sanidad divina, levantando al caído y dándole fuerzas al débil. Se lo pedimos para la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén y amén.