La Voz Pentecostal

La incertidumbre de la vida y la esperanza en Dios

· 63 min

Usted encontrará reflexiones espirituales basadas en los libros de Isaías, Eclesiastés y Lucas sobre la superación del dolor y la confianza en el plan divino. Además, el episodio le ofrece diversos consejos prácticos para aprovechar las cáscaras de manzana y una receta detallada de pastel de papa.

Inicio del programa

Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación.

Bienvenidos, bienvenida nuevamente a su programa La Voz Pentecostal. A través de los micrófonos de la radio Abigail, dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios.

Oración matinal

Amado Dios, hoy le doy muchas gracias por haberme permitido despertar y experimentar un nuevo día, rodeada de mi familia y disfrutando de sus bendiciones que por su amor disfruto. Gracias por ser mi amigo constante, mi refugio en momentos de necesidad y sé que usted es mi proveedor en todo momento.

Yo confío en su guía. Guíe usted mis pasos con toda seguridad y me muestra el camino correcto a seguir. Le pido fortaleza para enfrentar los desafíos y fe para mantenerme firme en momentos de dificultad. Deme usted la sabiduría para tomar buenas decisiones, que mi corazón sea noble y que mi mente sea llena de entendimiento para actuar de acuerdo a su designio.

Encomiendo este día y este programa en sus manos amorosas. Gracias porque hoy usted me da la oportunidad de ver este día con los ojos de mi alma, porque me da este privilegio tan grande de amar, de respirar, de caminar, de sentir, de tocar, de saborear y de leer su santa y bendita palabra. Oro para que su santa voluntad se cumpla en mí y es por eso que alcanzo su inefable bondad infinita.

Ha sido bello despertar este día con la certeza que usted, mi Señor, cuida de mí y me lleva siempre por camino de bendición. Usted ha actuado en mi vida con su poder dándome mi familia; gracias por esto, gracias por el techo que me cobija, por el agua, por el calzado, por el vestuario y porque usted me sustenta a diario.

Entrego en sus manos toda la experiencia que viva, porque sé que tendrá una razón de ser buscando siempre nuestro crecimiento espiritual, porque con toda seguridad sé que puertas serán abiertas donde no las hay y usted, mi Dios, va a derramar su bendición.

Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que a esta hora hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando el toque de su poder sanador. Oro por todos los marginados que son presos de tantas adicciones, muy en especial los jóvenes y a veces también no tan jóvenes; le clamo, Señor, para que usted pueda libertar al que está cautivo.

Oro por los matrimonios, por la unidad de la familia, por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro por la casa de la viuda y del huérfano, y por la apertura de los presos de la cárcel. Señor, sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada.

Oro, Señor, por mis autoridades eclesiásticas, muy en especial por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Oro por las autoridades civiles de mi país y por la autoridad de la iglesia, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan.

Oro por las autoridades civiles de nuestra comuna, porque todos ellos tienen en sus manos una gestión administrativa muy especial. Pido que usted ponga en ellos el ver las necesidades puntuales que hay en nuestra comuna para que toda necesidad pueda ser cubierta.

Oro por la audiencia de este programa, pidiendo para todos ellos una especial bendición. Le doy gracias, Señor, porque usted me da esta oportunidad de rendirle toda mi alabanza, toda la honra y la gloria a su bendito y santo nombre.

Señor, ¿cómo no agradecerle, cómo no exaltar su nombre, si usted nos ha dado lo más apreciado: a su Hijo Jesucristo? Gracias Dios Altísimo porque por medio de Cristo nuestro Salvador somos salvos; gracias por haberlo mandado a este mundo a pagar el precio del pecado de esta humanidad.

Ruego al Espíritu Santo que esté presente aquí en estos momentos para que la bendición fluya a través de este programa. Queremos empezar y terminar con la bendición a través del Espíritu Santo en nuestras vidas. Yo se lo ruego todo, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.

El Pan de Vida

Muchas gracias a mi Dios Altísimo porque nos da esta maravillosa oportunidad de estar juntos y juntas. A esta hora este programa nos junta a través de este medio, por lo cual llegamos a su casa con mucho cariño y con mucha gratitud en nuestros corazones.

Seguimos con nuestro programa, con nuestro pan diario, nuestro pan de vida. Este es el día que hizo el Señor y le damos muchas gracias porque Él, a través de su palabra, nos da el alimento espiritual que necesitamos.

Isaías 61:1 — Me ungió el Señor para ordenar que a los afligidos se les dé gloria en lugar de ceniza.

Dios nos ha elegido este pan espiritual para este día tan especial, porque no hay duda que este es el día que hizo el Señor. A través de su palabra nos gozamos y nos alegramos, porque el Señor nos da a conocer que hay belleza por ceniza.

Estas palabras que el profeta Isaías dijo en su tiempo, hoy nos bendicen porque siempre vivimos experiencias. Se cuenta que después del incendio más destructivo de la historia de Colorado, Estados Unidos, un pastor ofreció ayuda a una familia para buscar artículos valiosos entre las cenizas.

Un hombre habló tiernamente de su anillo de boda que estaba en una caja en la habitación de arriba. La casa ya no estaba, todo se había carbonizado o derretido. Buscaron el anillo exactamente en el mismo lugar, pero todo trabajo fue sin éxito.

El profeta Isaías se lamentaba por la eminente destrucción de Jerusalén. Del mismo modo, hay ocasiones en que sentimos que la vida que construimos se ha reducido a ceniza y nos parece que no queda nada emocional ni espiritualmente.

Pero el profeta Isaías brinda esperanza en el Señor, porque nos dice que el Señor lo ha enviado a vendar a los quebrantados de corazón y a consolar a todos los enlutados. Dios convierte nuestra tragedia en gloria, una diadema en lugar de ceniza, y promete que de las ruinas antiguas serán reconstruidos los asolamientos de antaño.

Como aquella mujer que buscó entre las cenizas y desenterró el anillo de aquel esposo, Dios saca de la ceniza lo verdaderamente precioso. A usted lo sacó el Señor; Dios nos dice por su palabra que convierte mis cenizas en belleza.

Su palabra nos da a entender que tendremos que vivir experiencias en la vida humana que nos hacen sentir que lo habíamos perdido todo, pero todos tenemos un testimonio de cómo nos sacó Dios de la dificultad.

Como nos dice el dulce cantor de Israel en el Salmo: pacientemente esperé en el Señor, y Él me sacó de la desesperación, me sacó del pozo cenagoso. Eso es lo que experimentó el salmista David y lo experimentamos nosotros cuando vivimos la bendición de Dios.

David estaba desesperado porque veía que el pueblo de Israel estaba sufriendo mucho, pero todavía no era el momento de Dios para que él tomara el reino, aunque ya había sido ungido. Tuvo que esperar muchísimos años el momento de Dios.

Podemos hoy recordar que en la belleza de la ceniza podemos recibir bendición. Mire el cambio que Dios hace en nosotros. Gloria a Dios porque nos habla como nuestro Padre.

Recordamos que en Romanos 10:8-13 nos ayuda a ver que todos somos bienvenidos a la familia de Dios y no hay puerta trasera. Todos entramos por el mismo camino: la fe en la muerte de Jesús, que es limpieza y perdón. El término bíblico de esta experiencia transformadora es ‘salvo’.

Su estatus social o condición racial no es un factor en la ecuación, pues las escrituras dicen que todo aquel que en Él creyere no será avergonzado, porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo es el Señor de todo y es rico para con todos los que le invocan.

Si cree de corazón en el mensaje de la Biblia sobre Jesús, en el nombre del Señor le digo: bienvenido, bienvenida a la familia. Damos gracias a nuestro Padre por habernos enviado a Jesús y por nuestro pan de vida, que siempre es una bendición y llena el vacío en nosotros.

Consejos y datos del hogar

Cambiamos ahora para traerles los datitos y los consejos para que usted pueda solucionar esos problemitas que se nos presentan a diario. Por ejemplo, la manzana es la fruta que más se consume. Lo mejor es comerlas lavadas y con su cáscara para aprovechar sus beneficios.

Si usted acostumbra a pelarlas, no bote las cáscaras. Primero, puede utilizarlas en infusiones. Para un té de manzana rico y refrescante, haga hervir cuatro tazas de agua agregándole una rama de canela, la cáscara de tres manzanas y una cucharada de miel. Deje que hierva, deje reposar unos minutos y disfrute. Le aconsejo que nunca haga hervir la miel; colóquesela en el momento del reposo, cuando ya sacó la preparación del fuego.

Segundo, un aderezo. Necesita las cáscaras de al menos diez manzanas, agua, media taza de azúcar y cinco limones. Debe poner a hervir las cáscaras con los corazones de las manzanas hasta que se ablanden. Luego lo colamos y devolvemos el líquido al fuego con el azúcar y el jugo de limón. Mezcle todo hasta que adquiera consistencia como una gelatina. El limón agréguelo al sacar del fuego para que no se vuelva demasiado ácido.

Tercer datito: cáscaras fritas para acompañar una rica merienda. Solo colocamos aceite en el sartén y freímos las cáscaras. Una vez doradas, las sacamos del fuego, empolvoreamos con azúcar y canela en polvo, y las comemos a temperatura ambiente.

Cuarto datito: avena con manzana. Para que este desayuno tenga un toque distintivo y sabroso, debemos agregarle cáscaras de manzanas bien trituradas y mezclarlas con la avena. Si quiere, puede agregarle canela en polvo y nueces picadas.

Quinto datito: para hacer unos ricos ennaque. Mezcle muy bien cáscaras de manzana con azúcar, canela y manteca previamente derretida (hablo de margarina). Coloque la mezcla en una fuente y llévela al horno para dorar.

Sexto datito: aromatizante natural. Ponga a hervir agua con cáscaras de manzana, canela y clavos de olor. Deje cocinar al fuego muy bajo y desprenderá un vapor con olores que perdurarán en su cuarto por largo tiempo. Si lo prefiere, puede colarlo en un atomizador para que la duración sea más prolongada.

Séptimo datito: limpieza para utensilios de cocina, sobre todo los de aluminio. Las cáscaras de manzana tienen un ácido apto para sacar los residuos que penetran en el aluminio. Coloque una olla al fuego con agua y las cáscaras, agregue los utensilios que quiere limpiar y déjelos por 30 minutos. Apague el fuego y verá que quedan impecables.

Por último, podemos hacer composta, que es la descomposición de desperdicios orgánicos para hacer abono. Las cáscaras de manzana ayudan en este procedimiento; deje que se descompongan y luego colóquelas como abono a sus plantas.

Otro consejo beneficioso para nuestro organismo: antes de irnos a la cama, deberíamos comer cuatro aceitunas. Muchas personas están aprovechando este fruto saludable porque reduce el colesterol malo, previene la osteoporosis y tiene fuentes antioxidantes que previenen la trombosis. Al tener acción anticoagulante, facilita la circulación sanguínea, previene el cáncer de mama debido a la grasa monoinsaturada y mejora la memoria, protegiendo contra el retraso mental.

Receta: Pastel de Papa

Llegamos al momento de la sugerencia culinaria: pastel de papa. El tiempo de preparación es de una hora y la receta es para seis porciones.

Ingredientes para el relleno: 500 gramos de carne molida, un diente de ajo picado finito, una cebolla picada fina, un sobre de caldo de carne en polvo, una cucharada de orégano, media cucharadita de comino molido, media cucharadita de ají de color en polvo, dos cucharadas de pasas, media taza de aceitunas y tres huevos duros pelados y laminados.

Preparación del puré: pele las papas, córtelas en pedazos grandes y cocínelas en agua caliente con sal por 15 minutos o hasta que estén blandas. Retire del fuego, escurra el agua y muela las papas. Agregue leche tibia, crema, mantequilla y sal hasta obtener un puré cremoso y resérvelo.

Preparación del pino: en un sartén caliente con aceite, cocine la carne. Agregue la cebolla junto con el ajo y el caldo de carne en polvo. Cocine hasta que la cebolla esté cocida y la mezcla quede jugosa. Añada el orégano, comino y ají de color, y cocine un minuto más para integrar bien.

Armado del pastel: en una fuente para horno, coloque un tercio del puré de papa. Agregue la mezcla de carne distribuyéndola bien. Encima, coloque las aceitunas y el huevo duro laminado. Tape con el resto del puré y lleve al horno a temperatura media alta por 15 minutos o hasta que esté dorado.

Nota: puede poner azúcar granulada o queso parmesano en la cubierta. Si no usa carne, puede usar carne de soya (remojada 15 minutos en agua fría) o hacer un relleno vegetariano con una cebolla pequeña, 400 gramos de champiñones y una berenjena, todo picado en cubos pequeños.

Ilustración de Pastel de papa

Receta del día

Pastel de papa

Relleno

  • 500 gramos de carne molida
  • 1 diente de ajo picado finito
  • 1 cebolla picada fina
  • 1 sobre de caldo de carne en polvo
  • 1 cucharada de orégano
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1/2 cucharadita de ají de color en polvo
  • 2 cucharadas de pasas
  • 1/2 taza de aceituna
  • 3 huevos duros pelados y laminados

Puré

  • Papas
  • Agua caliente
  • Sal
  • Leche tibia
  • Crema
  • Mantequilla

Opcional

  • Azúcar granulada o queso parmesano para la cubierta

Preparación

  1. Pelar las papas, cortarlas en pedazos grandes y cocinarlas en agua caliente con sal por 15 minutos o hasta que estén blandas.
  2. Retirar las papas del fuego, escurrir el agua y molerlas.
  3. Agregar la leche tibia, crema, mantequilla y sal al molido hasta obtener un puré cremoso y reservar.
  4. Calentar aceite en un sartén, agregar la carne y cocinar.
  5. Añadir la cebolla, el ajo y el caldo de carne en polvo; cocinar hasta que la cebolla esté cocida y la mezcla jugosa.
  6. Incorporar el orégano, el comino y el ají de color, cocinando por un minuto más.
  7. En una fuente para horno, colocar un tercio del puré de papa en la base.
  8. Distribuir la mezcla de carne sobre el puré.
  9. Agregar las aceitunas y el huevo duro laminado sobre la carne.
  10. Tapar con el resto del puré de papa.
  11. Opcionalmente, espolvorear azúcar granulada o queso parmesano en la cubierta.
  12. Llevar al horno a temperatura media alta por 15 minutos o hasta que esté dorado.

Lectura de la Palabra

Vamos a leer la palabra de nuestro Dios. Usted tome su Biblia y vamos a leer la siempre poderosa palabra de Dios en el libro de Eclesiastés, capítulo 8, versículo 6. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Eclesiastés 8:6 — El gran mal que pesa sobre el hombre es no saber lo que ha de ocurrir; y en cuanto haya de ocurrir, ¿quién se lo va a anunciar?

Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos breves instantes de oración.

Oración Inicial

Amado Dios, tenemos con nosotros la bendición de tener su palabra leída. Oro, Señor, dando gracias por esto, porque usted nos permite a esta hora del programa relacionarnos con lo más grande que existe, que es su palabra bendita.

Oro, Señor, para que usted traiga a mí la revelación divina de su palabra; ruego que usted unja mis labios con una unción especial bendita y, a través de esta unción, su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas.

Solamente pedimos al Espíritu Santo que esté tomando el dominio y el control de mi vida. Yo se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo, nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

La incertidumbre de la vida

El título de su palabra es: la incertidumbre de la vida. Vivimos en un mundo en que todo parece como programado a todos los niveles. Las instituciones y las personas discuten y planifican hasta los últimos detalles de sus vidas; hay ciertos personajes que tienen una agenda que se proyecta hacia los próximos tres o cuatro años.

Pareciera que tenemos no solo la habilidad de programar, sino también de llevar a cabo tales programas. Pero, como en las máquinas de precisión, existe un grano de arena que a veces altera el funcionamiento de tales ingenios. Se llama el desconocimiento de lo que efectivamente va a suceder con nuestras vidas mañana.

Por ejemplo, ¿ha contado usted con la posibilidad de una enfermedad que aparece súbitamente y que, además de desgraciar, cambia la vida de las personas? ¿O ha pensado en aquel chofer borracho que causa la muerte de personas inocentes, o de aquellas guerras que los políticos declaran en aras de una patria que muchas veces solo tiene el signo del dinero como bandera?

También están aquellos desastres naturales o producidos por el hombre que terminan para siempre con todas las ilusiones y sueños. Dice el libro de Eclesiastés en el capítulo 8 que para todo lo que quiera hay un tiempo, y que el gran mal que pesa sobre el hombre es no saber lo que ha de ocurrir.

Eclesiastés 8:6-8 — El gran mal que pesa sobre el hombre es no saber lo que ha de ocurrir. Y en cuanto haya de ocurrir, ¿quién lo va a anunciar? No hay hombre que tenga potestad sobre el aliento de vida para poder conservarlo, ni potestad sobre el día de la muerte. Y no salen armas en tal guerra, ni la maldad librará al malvado.

Sí, la vida de todas las personas tiene esa sombra de incertidumbre que nadie puede penetrar, lo cual nos enfrenta al hecho de que somos seres limitados. Esta verdad, que todos experimentamos, pareciera no afectar al común de los hombres y de mujeres que se niegan a aceptar tal hecho.

Han puesto su confianza en esos nuevos descubrimientos científicos que prometen tanto, o simplemente pretenden que acaparan de alguna manera la ley inexorable que anuncia el fin. Conviene contrastar ahora esta incertidumbre de la vida que nos deja el Eclesiastés con lo que nos enseña el Evangelio.

Enseñanza del Evangelio

Si las personas ni las circunstancias hace dos mil años eran muy distintas de lo que había sido miles de años antes, tampoco parecen ser muy diferentes de lo que hoy vivimos. Ponga atención a lo que nos dice el Santo Evangelio según San Lucas en el capítulo doce.

Lucas 12:13-34 — Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Pero él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

También refirió una parábola diciendo: la heredad de un hombre rico había producido mucho fruto. Y él pensaba dentro de sí diciendo: ¿Qué haré? Porque no tengo dónde guardar mis frutos. Y dijo: Esto haré; derribaré mis graneros y los edificaré más grandes, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes. Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y regocíjate.

Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has guardado, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro y no es rico para con Dios.

Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo, no os angustiéis por vuestra vida, qué comeréis, ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida y el cuerpo más que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan, que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?

¿Y quién de vosotros podrá, con angustiarse, añadir a su estatura un codo? Pero si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os angustiáis por lo demás? Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

Y si viste Dios la hierba que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer ni de lo que habéis de beber, ni estéis ansiosos con ansiosa inquietud, porque todas estas cosas las busca la gente del mundo, pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de ellas.

Buscad más bien el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis y dad limosna; haced bolsas que no envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, y donde el ladrón no llega ni la polilla destruye; porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Confianza en el Plan de Dios

Seccione usted esto. Esto es lo que el Señor Jesucristo nos ha dejado escrito a través del Santo Evangelio según San Lucas. En el versículo 13 detectamos la angustia de la iglesia y también la de los ejemplos citados, pero aprendemos también que el que cree tiene una base sólida para vivir confiado en un destino y en un final que no está basado en el azar, sino en el plan de Dios para toda su creación.

La exhortación del Evangelio nos invita a ser ricos en Dios. Esta riqueza nos habla de un mejor conocimiento de Él, conocimiento que se basa en lo que nos enseña la revelación que nos ha sido dejada en la Biblia. A través de ella aprendemos sobre la persona y obra de Jesucristo, a quien conocer es sinónimo de vida eterna.

No creemos que podamos derrotar con nuestros propios medios a esa angustia muy antigua que se apodera de las personas cuando no tienen una respuesta inteligente a las grandes interrogantes de la existencia, o cuando descubren que no pueden tener el control y todas las respuestas a todas las situaciones.

Ya lo planteó Jesucristo de una manera muy directa cuando dijo que no había una sola persona que pudiera añadir a su vida ni una sola hora más. Él quería significar que existía una dimensión en la cual nosotros no tenemos el poder de hacer cambios, sino que debemos aceptar las cosas como se plantean.

Jesucristo, el Hijo de Dios, se dirigió a una generación como la nuestra, que erraba y vagaba buscando una solución a sus muchos problemas. Habían intentado muchas soluciones políticas a sus males como sociedad y habían conocido el fracaso de primera mano.

Habían puesto sus esperanzas y su fe en muchos otros líderes que se habían autoproclamado mesías o intermediarios señalados por Dios para darles la libertad que tanto ansiaban. Las rutas de Palestina supieron de la reacción del imperio romano ante tales apariciones, cuando miles de crucificados daban testimonio de un esfuerzo perdido y de una esperanza decepcionada.

Habían esperado mucho también de la religión formal, dando origen a instituciones como la de los fariseos, que solo se interesaban en el cumplimiento externo de la ley, dejándolos tan vacíos y desilusionados como antes. Jesús los invitó a ir a Él y a descansar.

Hoy nosotros creemos que no existe otra posibilidad para nosotros sino aceptar por fe esa invitación y aprender a descansar en Él. Hoy te invitamos a liberarte de esas presiones que pareciera se han apoderado de tu vida y a descansar también en las promesas de la Biblia.

Es hora de que te vuelvas a Dios y aprendas a buscarle con fe y con certeza de que Él está ahí y que en realidad nunca se ha ido. No caigas hoy en el error histórico de querer desoír la voz de Dios y pretender que existen religiones y sistemas de pensamiento que saben más que Él, porque de ocurrir eso, no solo te equivocarás, sino que declararás tu propia ignorancia.

Oración Final y Peticiones

Damos gracias al Señor por su palabra. Amado Dios, le damos gracias porque usted a diario nos exhorta a través de su palabra como hijos amados. En esto consiste el amor maravilloso de usted, mi Dios altísimo, porque se ha manifestado por su palabra en la persona de Jesucristo para guiarnos y para no cometer los errores que cometieron nuestros antepasados.

Si ellos murieron en ignorancia, nosotros no podemos vivir para morir en ignorancia. Señor, sin duda usted nos da a conocer el camino de la verdad y de la vida por su palabra y le damos muchas gracias por esta bendición, porque es una bendición que usted nos hable. Gracias, mi Rey amado, mi Dios Altísimo, porque es usted quien cuida de cada uno de nosotros.

Ayúdenos, Padre, porque cada día que vivimos trae su propio afán, pero cada día también usted se dirige a nosotros por su palabra. Ayúdenos, Señor, para no ser oidores y olvidarnos, sino ser hacedores de ella; necesitamos su ayuda para cumplir este objetivo, porque todos deseamos ser guiados por su poder que existe a través de su palabra.

Intercedemos, Señor, pidiendo misericordia por los enfermos. Pedimos que usted se glorifique en cada uno de sus hijos e hijas enfermas, porque existen muchos, incluso hay muchos que no alcanzaron pedir este ruego de oración por sus enfermedades existentes en sus cuerpos, y yo oro por ellos, Señor.

Le pido, Padre, que usted también obre sanidad en nuestro pastor Héctor Arena, en nuestro pastor Florindo Márquez, en mi hermano José Silva, y en mi hermano José David Videla, para que usted haga un milagro que lo ponga de pie. Oro por mi hermana Teresita Flores, por su pastor, por su vecina y por su hija Pamela Larcon Flores por sanidad.

Oro por mi vecino Luis Orellana por sanidad, por la respuesta a la petición de mi hermana Laura Sengo, y por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista. Oro por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación, por mi hermana Rosita Veloso, por mi hermana Ana Vallejos Fernández y por mi hermana Elena Reyes, todas por sanidad.

Señor, yo le agradezco porque usted ha estado obrando; mi hermana Nenita ayer estuvo en las Dorcas, gracias por lo que usted está haciendo. Oro por su esposo Joaco Videla por sanidad, por su hija Débora Videla por sanidad, por mi hermano Ignacio Toro, por mi hermana Teresita Reyes, por mi hermana Pilar González, por mi hermano Miguel Torres, por Luis Durán Palma y por don Manuel Contardo, todos por sanidad.

También oro por mi hermana María Ivacache por sanidad, y le damos muchas gracias, Señor, porque usted ya obró en la nieta de mi hermana María. Hemos creído en su poder y nos sentimos gratos por la respuesta que hemos tenido; le alabamos y le glorificamos por la grandeza de su amor.

Le pido, Señor, por el sobrino de mi hermana Laurita, quien es un joven pastor y tiene que ser operado. Le ruego, Padre, que usted esté poniendo su mano sobre él para que reciba la sanidad. Es una operación muy difícil, pero pedimos que usted esté ahí en el momento de la intervención, tomando las manos del facultativo que va a operar. Se lo rogamos todo en el nombre de Cristo nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.