Identidad en Cristo y la violencia debajo del sol
Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la importancia de confiar en Dios y la realidad de la violencia en la sociedad actual. Usted encontrará consejos prácticos para el hogar y una guía espiritual basada en las Sagradas Escrituras.
Inicio del programa y oración
Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti, ¿no quieres tú venir? Escucha, auditor, la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos, bienvenida nuevamente a través de su programa La Voz Pentecostal, por los micrófonos de la radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo. Le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.
Este programa está llegando a su hogar con el propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino, amigo, que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios y le damos comienzo a este programa orando.
Amado Dios, sé que usted está en todas partes: en el cielo, en la tierra, en el mar y en todo lugar. Por eso sé que usted sabe todo. Le doy muchas gracias porque hoy me da la oportunidad de ver un nuevo día; en esta mañana usted me dio este privilegio de poder hablar y ver la bendición que es ver su creación. Le doy gracias, Señor, por todo lo bueno y hermoso que usted nos ha dado, porque la creación misma se revela ante nuestros ojos diciéndonos que usted vive y que es real.
Gracias, mi Señor amado, por este privilegio, porque usted me da la oportunidad de amar, de respirar, de caminar, de sentir, de tocar, de saborear y ver su preciosa y santa palabra. Cuando muchos hoy están enfermos, con tantas necesidades y con problemas, le pido que usted, Señor, en su misericordia, ponga su mano sobre ellos y los sane. Le pido, Señor, que esté guardando y bendiciendo a cada uno de sus hijos y que derrame sobre todos sus hijos e hijas su gracia infinita.
Esperamos, Señor, que su bendición a través del Espíritu Santo esté impartiendo su gracia sobre mí. Le pido que usted nos bendiga y derrame sobre este programa su infinita gracia; que todo lo que se haga y se diga a partir de este momento esté inundado bajo su bendición. Gracias, Señor, por las familias y por las personas que están en esta hora en la sintonía del programa. Pido para ellos que sean guardados, que usted los bendiga y los favorezca tomando sus manos y dándoles su gran amor, entregándonos a todos sabiduría, esa sabiduría que viene del cielo y se hace manifiesta sobre sus hijos aquí en la tierra que tanto la necesitamos.
Oro, Señor, para que usted manifieste su poder y su gloria en los matrimonios; oro por la unidad de la familia y por los jóvenes que son presos de tantas adicciones. Oro por los niños para que usted los proteja y les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro por el sustento de la viuda y del huérfano, y por la apertura de los presos de la cárcel.
Oro, Señor, porque a esta hora sé que hay muchos de sus hijos e hijas que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, muchos de ellos esperando el toque de su poder. Que su poder, que es grande, esté tocando sus vidas a esta hora con sanidad divina. Gracias, Señor, porque usted me permitió descansar en esta noche que ya pasó bajo un techo que cobijó mi sueño. Le doy muchas gracias porque usted me permite tener agua, porque pone calzado en mis pies, viste mi cuerpo y pone pan en mi mesa. Gracias porque todas sus provisiones han estado presentes.
Oro, Señor, pidiendo por mis autoridades eclesiásticas. Muy en especial oro por la máxima autoridad de mi iglesia, mi amado obispo Sergio Veloso, y oro por el honorable directorio. Señor amado, yo le pido con todo mi corazón que usted le dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted, mi Dios, les ha encomendado. Ellos necesitan mucho de su bendición porque, como personas, tienen una vida personal, familiar y esclesiástica, y más aún siendo administradores de su grey en diferentes partes de nuestro país.
Bendiga, mi Señor, las autoridades civiles de mi país. Oro por la máxima autoridad de la nación y por los que con él gobiernan. Oro, Señor, por las autoridades civiles de mi comuna para que todos ellos y ellas, en sus gestiones administrativas, pongan sus ojos en las necesidades urgentes de esta comuna. Oro muy en especial por las instituciones de beneficencia y muy en especial por Carabineros, ya que esta noble institución arriesga su vida en cada procedimiento.
Bendiga, mi Señor, la audiencia de este programa y a los que por casualidad encontraron el dial de la radio Abigail. Señor, que ellos puedan establecer a this hora del día un contacto con este programa; bendígales desde ya. Señor amado, reciba toda la honra, toda la gloria y las alabanzas a través de Jesucristo nuestro Salvador, a quien le damos muchas gracias, mi Dios altísimo, por haberlo enviado y por haber permitido que Él dejara su trono de gloria para venir a este mundo a salvar lo que estaba perdido.
Nosotros estábamos perdidos en nuestros propios delitos y pecados, pero Él nos encontró. Gracias, Dios Altísimo, por este gran amor que usted tiene para esta humanidad y por tanto amor que nos ha dado. Padre de amor, muy en especial porque nos ha dejado su palabra para estos tiempos. Agradecemos todo lo que usted nos permite vivir a diario, porque su bendición es muy grande y su divina gracia se hace manifiesta sobre sus hijos cada día. Por eso, Señor, le rindo tributo de alabanza a su bendito y santo nombre, a través de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.
Agradecimientos y Pan de Vida
Damos muchas gracias a nuestro Dios porque ya podemos estar juntos a través de estas ondas radiales en este programa, La Voz Pentecostal, que a esta hora del día llega hasta su casa. Tenemos la bendición de que hoy nuestro programa puede ser escuchado en todas partes del mundo a través del internet. El Señor ha sido tan grande en misericordia para conmigo porque podemos tener esta cobertura en diferentes medios. Le doy gracias a mi Señor porque todo esto lo ha hecho posible mi nieto mayor, Matías Alejandro; muchas gracias a usted, mi señor, por mi nieto y por toda esta bendición impartida por él.
Ya tengo en mis manos la bendición de poder entregar a la audiencia del programa nuestro pan de vida. Si usted todavía no ha tenido la bendición de abrir su Biblia para tener la palabra de Dios, en estos momentos se la entregamos. Para este día que nos ha dado el Señor, nuestro pan de vida está en el libro de Génesis, capítulo 2, versículo 8.
Génesis 2:8 — Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.
Dios nos bendice por la lectura para nuestro pan de vida de hoy. Siempre Dios habla a nosotros y, muy en especial en este día, con un tema tan importante: la identidad en Cristo. A través del Salmo 37, el Señor nos entrega hoy en el versículo 5 el pan para que usted lo medite y lo experimente.
Salmo 37:5 — Encomienda al Señor tu camino, y confía en Él; y Él hará.
Sin duda Dios nos bendice a través de estos versículos de la Biblia, su palabra bendita. Nuestro Señor Jesús nos dice que debemos entregarnos a Dios. Este versículo del Salmo nos habla de que Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos, a los que confían y se apoyan en Él.
Jonathan Roumie, el actor que representaba a Jesús en la serie llamada Los Elegidos, basada en los evangelios, comprendió esto en mayo de 2018. Había estado viviendo en Los Ángeles, casi arruinado, con apenas comida para un día y sin trabajo en vista. Ante tal perspectiva, el actor derramó su corazón a Dios y le entregó su carrera. Dijo literalmente: “me entrego, me entrego”. Más tarde ese día encontró cuatro cheques en su correo y tres meses después le dieron el papel en la serie. Así descubrió que Dios ayuda a los que confían en Él.
En lugar de tener envidia o impacientarnos a causa del maligno, como lo dice el Salmo 37, el salmista nos invita a entregar todo a Dios. Cuando centramos nuestra vista en Dios, confiamos sin duda en el Señor y hacemos también el bien. Nos deleitamos en Él y le entregamos todo nuestro deseo, problemas, ansiedades y situaciones cotidianas. Él dirige nuestro paso y nos da paz.
Como creyentes en Jesús, es vital que permitamos que Él determine cómo debe ser nuestra vida. Entreguémonos a Dios y confesémosle todo; al hacerlo, se pondrá en acción nuestro Dios y hará lo que sea mejor y necesario. Dios nos ayude a entregarnos. Nosotros tenemos la facultad de ir ante el trono de su gracia a través de la oración y decirle: “Dios, ayúdame a entregarme incondicionalmente a ti”.
A veces, como creyentes, le ponemos al Señor tantas condiciones que impedimos que Él sea glorificado en nosotros. Pero nuestro pan de vida nos invita a encomendar al Señor nuestro caminar y confiar en Él. Como el testimonio de Jonathan Roumie, que tuvo esperanza en Dios y se dirigió a Él en oración, ese es el camino correcto. Él da testimonio de que se le abrieron puertas que permanecían cerradas.
Es un aliciente hoy nuestro pan de vida para que nosotros podamos confiar en nuestro Dios, que todo lo puede, porque Él está pendiente de lo que yo hago y de lo que usted hace. A veces ni siquiera pensamos en eso, pero si lo hiciéramos, tendríamos un caminar perfecto como Dios quiere de sus hijos. Entregarse a Dios es una bendición porque es donde encontramos la identidad en Cristo. Los oídos de Dios están atentos al clamor de sus hijos. Gloria a Dios.
Bendecimos al Señor por esta palabra y por el consejo de entregarnos a Dios y descansar en Él. Cuando usted acude al Señor en oración, descansa en el poder de su fuerza, no en la nuestra, sino en la fuerza de nuestro Dios Todopoderoso. Damos gracias al Señor por esta maravillosa oportunidad de detenernos en lo más grande que tenemos, que es su palabra, la cual día tras día nos habla para que nos demos cuenta de nuestras propias necesidades.
Datos y consejos para el hogar
Vamos adelante con el programa, pero vamos a cambiar de tema porque a esta hora le traemos los datos y los consejos. Estamos en una hora precisa donde todas nosotras nos afanamos; ya el aseo fue hecho, pero ahora nos afanamos en la cocina.
Hoy le traemos este datito: la pechuga de pollo a la plancha aporta muchas proteínas y es muy buena porque es una parte del pollo que no tiene grasa y tiene pocas calorías. Al usar pechuga de pollo quemamos grasa; lo hacen mucho los que hacen gimnasia porque les ayuda a subir sus músculos.
También les contamos que el plátano mantiene su sistema digestivo en buenas condiciones, ayuda a controlar la presión arterial y da energía. Por otro lado, consumir pera evita el estreñimiento, previene la osteoporosis y ayuda a bajar de peso. Sobre los pescados, el atún en agua es el mejor alimento para marcar los músculos; los gimnastas lo usan mucho porque llevan una dieta balanceada.
Como dueña de casa, nada botamos porque todo lo podemos aprovechar. Les doy un truco para que mantengan el pan fresco durante más tiempo y evitar desperdicios: guarden su pan en bolsas de tela hechas con materiales de algodón y no con materiales sintéticos. Estos materiales permiten regular mejor la humedad y conservan la suavidad por más tiempo. Para un almacenamiento óptimo, puede colocar la bolsa de tela en una panera limpia y fresca.
Otro truco es guardar el pan en una caja hermética y colocarle un trozo de manzana cortado por la mitad; esto permite tener el pan muy fresco cada mañana. También puede añadir un tallo de apio, una papa o un terrón de azúcar, que es difícil de encontrar ahora, pero algunos supermercados aún lo tienen. Otra opción es envolver el pan en un paño de cocina grueso y guardarlo a temperatura ambiente para que se mantenga suave y crujiente.
También puede congelar su pan para una conservación óptima. Este truco es muy efectivo y económico: corte su pan fresco, colóquelo en bolsas para congelar y sáquelo una hora antes de consumir; métalo al horno unos minutos y estará fresco. Si decide congelar el pan, recuerde elegirlo bien fresco y no volver a congelarlo por higiene.
Ya estamos con temperaturas altas, así que les traemos este dato para decirle adiós a los insectos, que son incómodos, ruidosos y antihigiénicos. Pueden poner en riesgo su salud, ya que son portadores de enfermedades como el cólera, diarrea, desintería y fiebre tifoidea. Estos bichos aman los ambientes oscuros y sucios, por lo que debe mantener la casa siempre aireada, limpia y con pocos objetos para que no depositen sus huevos. Conserve los alimentos en lugares cerrados.
Les doy una recetita: mezcle media taza de aceite vegetal, media taza de vinagre y media taza de champú suave. Introduzca la mezcla en un recipiente de spray y utilícelo en los espacios de la casa; notará cómo las moscas dejarán el lugar.
Sugerencia culinaria: Chupe de mariscos
Ahora le traemos la receta, aunque recuerde que esto es solo una sugerencia. Ya son las 11:41 de la mañana, así que es una idea para que la lleve a cabo cualquier día. Le traemos la receta de chupe de mariscos. En nuestro país, Chile, tenemos la abundancia de la mar, aunque los mariscos no son muy baratos.
Necesitamos: 8 rebanadas de pan blanco sin la orilla, 250 ml de leche, 120 ml de crema, una cebolla, un pimentón rojo, un pimentón verde, un diente de ajo picadito fino, una cucharadita de ají de color, 40 ml de aceite, 2 cucharadas de condimento para pescado, 200 ml de vino blanco, 500 gramos de mariscos, 100 gramos de queso mantecoso rallado, pimienta negra molida, sal a gusto y 100 gramos de queso parmesano rallado para gratinar.
Preparación: En una fuente, colocamos las rebanadas de pan y las remojamos con la leche y la crema. Cortamos la cebolla y ambos pimentones en cuadritos, luego los sofreímos en una olla con un poco de aceite junto con el ajo y el ají de color. Condimentamos con condimentos para pescado y revolvemos, cocinando hasta que la cebolla esté blanda.
Agregamos el vino blanco y dejamos reducir. Luego agregamos los mariscos cortados (puede usar surtido de mariscos, crudos o cocidos). Agregamos el pan remojado junto con la crema y la leche restante, y cocinamos por un minuto. Finalmente, agregamos el queso mantecoso rallado, salpimentamos a gusto y mezclamos bien.
Colocamos el chupe en pocillos de greda o resistentes al horno. Empolvoreamos con queso parmesano rallado y gratinamos en el horno a 200 grados centígrados. Sirva de inmediato, calientito.
Esta ha sido la sugerencia para confeccionar durante esta semana o el mes que viene. Ahora estamos en el momento de escuchar la palabra de nuestro Dios a través del mensaje que el Señor hoy nos va a entregar. No se me vaya de la sintonía, vamos a volver rapidito; mientras tanto, escucharemos esta alabanza que se llama Amo, Amo.
Receta del día
Chupe de marisco
- 8 rebanadas de pan blanco sin la orilla
- 250 ml de leche
- 120 ml de crema
- 1 cebolla
- 1 pimentón rojo
- 1 pimentón verde
- 1 diente de ajo picadito fino
- 1 cucharadita de ají de color
- 40 ml de aceite
- 2 cucharadas de condimento para pescado
- 200 ml de vino blanco
- 50 gramos de marisco
- 100 gramos de queso mantecoso rallado
- Pimienta negra molida a gusto
- Sal a gusto
- 100 gramos de queso palmesano rallado para gratinar
Preparación
- Colocar las rebanadas de pan en una fuente y remojarlas con la leche y la crema.
- Cortar la cebolla y los pimentones en cuadritos.
- Sofreír la cebolla, los pimentones, el ajo y el ají de color en una olla con aceite.
- Condimentar con condimentos para pescado y cocinar hasta que la cebolla esté blanda.
- Agregar el vino blanco y dejar reducir.
- Incorporar los mariscos cortados.
- Agregar el pan remojado junto con la crema y la leche restante, y cocinar por un minuto.
- Añadir el queso mantecoso rallado, salpimentar a gusto y mezclar bien.
- Verter la mezcla en pocillos de greda o resistentes al horno.
- Empolvorear con queso palmesano rallado.
- Calentar y gratinar en el horno a 200 grados centígrados y servir inmediatamente.
Lectura de la Palabra
Vamos a abrir nuestras Biblias para leer la poderosa palabra de nuestro Dios en el libro de Eclesiastés, capítulo 4, versículo 1. Leo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Eclesiastés 4:1 — Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol, las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consolara, y la fuerza estaba en la mano de sus opresores; y para ellos no había consolador.
Dios nos bendice por la lectura de su palabra. Vamos a tener unos breves instantes de oración.
Amado Dios, le damos muchas gracias por esta oportunidad que nos es concedida de poder tener con nosotros el contexto de su palabra leída. Oro, Señor, para que usted a través del Espíritu Santo traiga a mí la revelación divina. Use usted mis labios, tome dominio y tome el control de mi vida.
Úseme, mi Señor, conforme a su voluntad y úseme con una unción especial para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén. ¡Gloria a Dios para siempre!
La violencia debajo del sol
El título de su palabra es: La violencia debajo del sol. Vivimos en una sociedad de violencia, sin duda alguna, y esto es una realidad, a pesar de todas aquellas declaraciones que nos quieren hacer creer que efectivamente hemos avanzado mucho en la escala de valores que la humanidad se ha puesto como meta.
Los planes educacionales y sus consiguientes reformas aparecen en su esencia a conseguir el hombre nuevo. Los sistemas económicos imperantes nos dicen que ellos son maravillosos porque, a medida que los que invierten ganan demasiado, también los que vienen detrás, los que están más abajo, van a recibir parte de ese chorro de dinero.
Todo ello es en beneficio de un hombre con más y mejores posibilidades de vivir mejor. Las privatizaciones, por ejemplo, se justifican en aras de una mejor eficiencia, menores costos de operación y mayor retorno de un capital que, cual mamón, espera la adoración de todos: siervos, amos, mayordomos, inversionistas, gobiernos y gobernados.
Sin embargo, el espiral de la violencia sigue viva campeando en los cuatro rincones de este planeta que se agota y parece morir cada día ante la indiferencia de todos, aunque tal actitud le cueste a la humanidad su propia supervivencia. El texto tan viejo como el de Eclesiastés habla de esto y además expone razones.
Eclesiastés 4:1-4 — Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol, las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consolara. No había consuelo para ellos, pues la fuerza estaba en manos de sus opresores. Alabé entonces a los finados, los que ya habían muerto, más que a los vivos, los que todavía viven, pues tuve por más feliz a uno y a otro, al que aún no es y al que aún no ha visto las malas obras que se hacen debajo del sol. He visto asimismo que toda obra bien hecha despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Lo que usted ha escuchado, estimado auditor, es lo que la palabra de Dios nos relata. Nos faltaría tiempo para mencionar aquellas injusticias y violencias de las que hemos sido testigos: las que ejercen los gobiernos despóticos y corruptos contra los habitantes desarmados que se atreven a protestar, o las llamadas guerrillas que matan y destruyen para causar el terror.
Está la violencia de las grandes corporaciones que despiden a miles de obreros para invertir allí donde la mano de obra se valora a nivel de esclavo, y la explotación de niños y adolescentes en un afán de lucro obsesivo. Nos falta espacio y nos amarga el espíritu seguir describiendo lo que parece ser el pan de cada día en nuestro mundo contemporáneo.
La raíz de la envidia
El mensaje de Eclesiastés no es novedoso, pero agrega algo que muchos no reparan: dice que de toda obra bien hecha despierta la envidia del hombre contra su prójimo. La envidia es aquella actitud que no le puede permitir al prójimo estar mejor que uno. Es decir, si yo tengo cien, entonces el prójimo puede tener diez o menos cinco; como aquellas limosnas del domingo que son cuentas de monedas que no tienen importancia.
La envidia se ha apoderado de este mundo y se disfraza de muchas maneras. Personalmente creo que existe una envidia económica que se ha hecho presa de los negocios y que ha llevado a la explotación de seres humanos, porque simplemente no se puede aceptar que otros estén en una mejor situación.
¿Cómo justificar los sueldos tan altos de ejecutivos que llegan a nivel de millones cuando los obreros de la misma empresa malviven con salarios de hambre? ¿O el rápido enriquecimiento de los funcionarios de gobierno que no pueden explicar el destino de los impuestos que cobran religiosamente?
También se viola y se transgrede el séptimo mandamiento que dice: no matarás, cuando se rebaja la calidad de vida de las personas. Pero los que se detienen solo a cumplir la letra de la ley se interesan en cosas externas, racionalizando su propia falta de responsabilidad. Ellos se sienten bien porque nunca han matado a nadie físicamente.
El no poder ser feliz ha hecho que muchas personas se propongan como meta bloquearles a los demás tal posibilidad. La envidia ha dado como fruto la violencia y a veces llega a ríos de sangre, como ocurre en los crímenes pasionales o los genocidios a los que la historia contemporánea nos ha habituado.
¿Qué vamos a decir de los crímenes de la página roja, donde los adolescentes han hecho su debut asesinando a niños, jóvenes o adultos? Algunos se sienten discriminados por la guerra de pandillas o simplemente han tomado el crimen como una manera de experimentar nuevas sensaciones.
El camino a la redención
La violencia está presente y no creemos que se vaya a ir de nuestra sociedad por sí sola. No bastan nuevas leyes que castiguen más severamente, porque el problema radica en el corazón del hombre. La parte más triste de los que padecen esta violencia es la falta de consuelo ante la aflicción.
En medio de esta cruda realidad, nos encontramos con la revelación divina donde sí encontramos amor, compasión y justicia que viene de Dios. Usted se preguntará: ¿cómo podría haber amor y justicia en diez leyes que se expresan anteponiendo la palabra ‘no’ a todo aquello que nos gusta o nos causa placer?
Debemos reconocer que los chistes, anécdotas, libros y películas donde el argumento es la violación de los mandamientos nos producen ese encuentro con el ansia de libertad y autonomía que todos anhelamos, pero que pocos están dispuestos a confesar. Esta tendencia natural de deleitarnos en lo malo viene desde el principio de los tiempos.
Los mandamientos son la idea divina de cómo quiere el Creador que los hombres vivan, pero no significa que sean de fácil cumplimiento. Precisamente la inhabilidad de cumplirlos hace que el ser humano reconozca su falta de moral y busque la persona y la obra de Jesucristo, el único camino para reconciliar al Creador con la criatura.
Cuando Jesús de Nazaret nos dijo que Él era el camino, la verdad y la vida, nos enseñaba que el perfecto Dios-hombre había llegado para cumplir con todo. La violencia y otras taras desaparecerán de nuestra sociedad cuando los hombres y mujeres abran su dormido corazón a Dios y clamen por perdón y misericordia, porque el tiempo se acaba. Aleluya, gloria al Señor.
Oraciones y Peticiones
Amado Dios, le damos muchas gracias por esta exhortación porque, como hijos amados, usted nos ha hablado a través de este antiguo libro de Eclesiastés. Ha sido una bendición meditar en que este mundo necesita que sus habitantes se pregunten cuál es el camino correcto y la senda antigua para vivir.
Oro, Señor, para que usted manifieste su poder y su gloria sobre los enfermos que tanto necesitan su toque. Pido sanidad divina para nuestro pastor Héctor Arena de nuestra iglesia en Granero, y para nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en el Monte; tome dominio de su siervo.
Clamo por nuestra pastora de Iquique, Cristina de Romero, para que usted le dé la restauración después de la intervención, y también por el pastor Iván Romero para que obre sanidad en él.
Oro por nuestro hermano José Silva, por nuestro hermano José David Videla para que haga un milagro y lo ponga de pie, por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larconflores por sanidad.
Oro por mi vecino Luis Orellana por sanidad, por respuesta a la petición de mi hermana Laura Senjo, por mi hermano Eduardo González por sanidad a la vista, y por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación.
Oro por mi hermana Rosita Veloso, por mi hermana Ana Vallejos Fernández, por mi hermana Elena Reyes, por su esposo Joaco Videla y por su hija Débora Videla, todos por sanidad.
Pido sanidad para mi hermano Ignacio Toro, mi hermana Teresita Reyes, mi hermana Pilar González, mi hermano Miguel Torres, Luis Durán Palma, don Manuel Contardo y mi vecina Gloria.
Finalmente, oro por mi hermana María Ivacache y por la sanidad de su nieta. Señor, toque a mi hermana, derrame su poder y bendición impartiendo sanidad divina en todos ellos. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Amén y Amén. ¡Gloria a Dios para siempre!
Despedida
Damos muchas gracias a nuestro Dios por su palabra. Estamos llegando al término de este programa y agradecemos a usted por haber estado nuevamente en sintonía. Le contamos que puede escucharnos en cualquier momento porque los programas quedan grabados en internet.
Nos despedimos hasta mañana, Dios mediante, cuando volvemos a encontrarnos a la misma hora. Mientras tanto, Dios le bendiga.