El tiempo de Dios y la belleza de su creación
Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la soberanía divina y la importancia de priorizar la relación con Dios sobre las urgencias materiales. Usted encontrará consejos prácticos para el hogar y una enseñanza basada en el libro de Eclesiastés.
Bienvenida y Oración Inicial
Escucha, auditor, la voz del Salvador, que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador, que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.
Este programa está llegando a su hogar con el solo propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecino, amigo que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios a través de la oración.
Amado Dios, en este día me presento con mucha gratitud en mi corazón, agradeciéndole este hermoso regalo porque esta mañana usted nos permitió bendecirnos con vida. A usted le plació que yo viva un día más; gracias por su infinito amor y su misericordia que se renuevan cada mañana. Permíteme gozar de su amor y deme la fortaleza para enfrentar el desafío de este día.
Padre de amor, le agradezco por mi hogar, por mi familia, porque tengo un techo que protege mis sueños. Le doy gracias por los alimentos que usted pone en mi mesa, por el vestuario, por el calzado, por el agua. Sabiendo que sin su guía ni su dirección no puedo vivir, Señor; solo necesito de su presencia. Gracias, Dios Altísimo, porque sé que usted está en el control de mi vida.
Amado Dios, guíe mi vida en este día maravilloso y que su luz siempre esté iluminando mi sendero con su amor. Acompáñeme en cada paso que doy. Oro, Señor, por los matrimonios y por la unidad de la familia. Oro por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted les dé su protección y cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro para que haya siempre sustento en la casa de la viuda y del huérfano.
Oro, Señor, por los enfermos, porque sé que ahora hay muchos que están luchando en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas. Pido, Señor, que usted los toque con su poder sanador, porque si hay toque de su poder, hay sanidad y restauración.
Oro por mis autoridades eclesiásticas de mi amada iglesia, por mi amado obispo Sergio Veloz, porque él es la máxima autoridad de mi iglesia, y por el honorable directorio. Pido con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para continuar desarrollando la labor que usted les ha encomendado.
Señor, oro por las autoridades civiles del país, muy en especial por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro por las autoridades civiles de mi comuna para que, mientras cumplen su gestión administrativa, usted los bendiga para que haya una preocupación constante de las necesidades de esta comuna. Oro por cada institución de beneficencia de mi comuna, muy en especial por bomberos y por carabineros, quienes arriesgan su vida en cada procedimiento.
Pido una especial bendición para la audiencia de este programa. Señor amado, oro para que haya un cese de la guerra. Usted me manda por su palabra a orar por la paz de Jerusalén. Oro para que usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada; solo usted, mi Señor, puede sanarla extendiendo su mano de misericordia sobre ella.
Gracias porque usted nos permite descansar en el poder de su fuerza; pido que usted nos sostenga con su diestra victoriosa. Gracias porque puedo ir ante el trono de su gracia a través de mi amado Salvador Jesucristo. Usted ha manifestado su amor por esta humanidad al sacrificar a su propio hijo para que viniera a este mundo. En Cristo hemos sido salvos.
Gracias, Dios Altísimo, por este amor tan grande. Es una bendición para esta humanidad que Él hubiera venido a humanizarse aquí a la tierra y conocer todo lo que el ser humano vive. Él nos comprende porque vivió en esta tierra el dolor y todo lo que como seres humanos pasamos. En momentos de tribulación y de angustia, mi Señor Jesucristo siempre está; solo tengo que llamarle.
Amado Dios, le doy muchas gracias por recibir a cada momento de mi vida esta bendición. Pedimos que nos bendiga a través de este programa y que el Santo Espíritu esté presente desde que comenzamos hasta su término. Le doy muchas gracias por recibir su bendición, porque cada día necesito más y más de usted. En el nombre de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén y amén.
Pan de Vida
Gloria a Dios para siempre. Agradecemos a nuestro bendito Dios por darnos el alto privilegio de llegar nuevamente a su hogar a través de esta radio. Deseamos que este programa siga siendo de su agrado, donde podemos relacionarnos con el Señor por su palabra a través de nuestro pan diario, nuestro pan de vida.
Génesis 2:8 — Y el Señor Dios plantó un huerto en Edén, al oriente y puso allí al hombre que había formado.
Dios nos bendice con la lectura de su palabra, este maravilloso alimento. Al leerla, el Señor nos ha llevado al huerto. A mi papá le encantaba vivir al aire libre. Estuvo más o menos diez años gobernando la iglesia en Arica, pero siempre echaba de menos todo lo que tenía de donde fue sacado.
Él vivió muy feliz en un villorrio que es Auquinco y le encantaba, todos los años nuevos, llevar a la iglesia de Auquinco al río. A los hermanos les encantaba ir ese día para pescar y buscar lo que el río daba para sustento. Pero él añoraba el jardín, porque siempre le gustó tener un huerto con verduras y se preocupaba de tener todo fresquito.
Disfrutar del aire libre para él era una delicia; decía que esa era la creación de Dios, aunque requería muchísimo trabajo. Él trabajó mucho en el campo y, aunque descansó los años que estuvo en Arica, deseaba volver a Auquinco. Mi obispo Chávez lo trajo nuevamente y para él era lo más hermoso volver a vivir en ese villorrio.
Aunque todo requería trabajo, los resultados hacían que valiera la pena. Terminó sus años en Auquinco porque le encantaba podar las rosas que mamá tenía; las dejaba a ras del suelo y todos los años volvían a crecer muy hermosas y con fragancia.
Hoy la palabra de Dios nos habla del huerto del Edén, donde Adán y Eva vivían, prosperaban y caminaban con Dios. Allí Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista y bueno para comer. Mi padre decía que Auquinco era la tierra prometida, y yo me imagino que el jardín del Edén era perfecto, con flores hermosas y rosas sin espinas.
Después de la rebelión de Adán y Eva contra Dios, fueron expulsados del huerto y tuvieron que plantar y cuidar sus propios jardines, lo que implica romper el suelo duro y luchar contra las espinas. Sin embargo, Dios siguió proveyendo y no dejó a la humanidad sin la belleza de la creación que nos acerca a Él.
Cuando nos levantamos cada mañana, las flores de nuestro jardín, aunque sea muy pequeño, nos recuerdan el amor constante de Dios y la promesa de una nueva creación. Son símbolo de esperanza y consuelo. Tenemos que decirle todos los días: «Dios, gracias por tu belleza». Hay plantas que dan espinas, pero que deleitan nuestra vista.
Como dice la alabanza, si tú pudieras con las flores conversar, sin duda nos darían la bendición de lo que nuestros ojos ven en la creación de Dios. Todo lo hizo nuestro Dios, creador de todo lo que vemos y lo que no vemos. La creación misma nos revela su bendición.
Cada uno vivimos nuestro propio huerto. Nada se hizo por obra de la casualidad; todo lo hizo el Señor y vio que todo era bueno. Grande es nuestro Dios que nos permite gozar de tanta belleza. Pero hay algo que el Señor nos pide: buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Esto es una invitación a cambiar la ansiedad frenética de este mundo por una vida de confianza día tras día, por su gracia. Dios nos ayuda todos los días. Al llegar al descanso en la noche, debemos recordar cómo vemos la vida desde su perspectiva y dar gracias a nuestro Padre.
Digámosle hoy: «Padre, gracias por invitarme a vivir y a experimentar esta creación, porque ha sido para nosotros una provisión abundante». Aunque cada día trae su propio afán, este es el día que hizo el Señor. Aunque amaneció nublado en nuestra comuna, yo me gozaré y me alegraré en la grandeza de su amor.
Datos y Consejos para el Hogar
Vamos avanzando por el programa y tenemos algunos datos y consejos para aplicar en nuestra vida diaria y solucionar problemitas. Siempre nos preguntamos por qué usar sal. La sal no sirve tan solo para la cocina; usted puede usarla para la picazón y el ardor causado por las picaduras de abejas o avispas.
Si se produce en su cocina una llama porque se subió el aceite al freír algún alimento, es recomendable apagar ese incendio esparciendo sal dentro de la llama. También muchas personas usan la sal en la base del tacho de la basura o dentro del horno para absorber la humedad y los malos olores durante el invierno.
Otro truco es colocar un puñado de sal dentro de un vaso lleno de agua y agregar un huevo crudo. Así usted puede darse cuenta si el huevo está fresco: si está malo, va a flotar; si es comestible, se va al fondo. Esto es lo que usaban nuestras abuelas. También usaban la sal para ahuyentar las hormigas y eliminar sus nidos debido al cloruro de sodio.
Para quitar las manchas de grasa de la ropa, utilice bicarbonato de sodio y champú. Esparza esta mezcla sobre la mancha, déjela actuar unos minutos y luego frote con un cepillo de dientes de cerdas suaves que ya no use. Luego enjuague y lave como de costumbre. Para la ropa de color, use un champú con color para que no se desteñida.
La harina también es eficaz para las manchas de grasa frescas. Cubra la mancha por completo con harina, deje actuar y, si persiste, ponga jabón durante 15 minutos y lave normalmente.
Nuestras abuelas usaban mucho la hoja de laurel en el refrigerador por su poder aromático. El laurel es una planta de los triunfadores; sirve para desodorizar el ambiente y también se puede tomar en infusión como un potente antiespasmódico que alivia el dolor de estómago y favorece la digestión. Absorbe los malos olores, pero recuerde reemplazar las hojas al menos una vez a la semana.
Si no tiene laurel, puede usar un vaso con vinagre blanco en el compartimiento superior, pozos de café o un limón finamente rebanado. Son cosas que tenemos en casa y sin costo, que garantizan un aroma acogedor cada vez que vaya a la cocina.
Sugerencia Culinaria: Pescado al Horno
La sugerencia para cocinar hoy es un pescado al horno. Necesitaremos cuatro filetes de pescado blanco (lo ideal es la reineta), media taza de pan rallado, un diente de ajo picado chiquito, media cucharadita de orégano, cinco aceitunas negras deshuesadas y picadas, y dos cucharadas de aceite de oliva.
Para la preparación, caliente el horno a 180 grados centígrados. Ponga el pescado en una fuente para horno previamente enmantequillada. En un bol, mezcle el pan rallado, el ajo, el orégano y las aceitunas. Agregue el aceite y revuelva hasta humedecer toda la mezcla.
Divida la mezcla y póngala sobre cada filete de pescado formando una costra. Hornee durante 20 minutos o hasta que el pescado esté cocido y la costra dorada. ¡Listo para saborearlo con la familia!
Receta del día
Pescado al horno
- 4 filetes de pescado blanco (idealmente reineta)
- 1/2 taza de pan rallado
- 1 diente de ajo picado chiquito
- 1/2 cucharadita de orégano
- 5 aceitunas negras deshuesadas y picadas
- 2 cucharadas de aceite de oliva
Preparación
- Caliente el horno a 180 grados centígrados.
- Enmantequille una fuente para horno y coloque los filetes de pescado.
- Mezcle en un bol el pan rallado, el ajo, el orégano y las aceitunas picadas.
- Agregue el aceite de oliva a la mezcla y revuelva hasta humedecerla.
- Divida la mezcla y coloque una porción sobre cada filete de pescado formando una costra.
- Hornee durante 20 minutos o hasta que el pescado esté cocido y la costra dorada.
Cierre y Preparación para la Palabra
Ya estamos en el momento de ir a la siempre poderosa palabra de Dios, que siempre marca la diferencia en nuestra vida. Vamos a ver qué me va a enseñar el Señor hoy por su santa palabra. Tendremos un momento de alabanza, pero no se vaya de la sintonía, porque volvemos en breves instantes para que juntos podamos reflexionar.
Lectura de la Palabra
Ya tenemos con nosotros la lectura de la palabra de nuestro Dios en el libro de Eclesiastés, capítulo 3, versículo 1.
Eclesiastés 3:1 — Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora.
Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que a través del Espíritu Santo traiga a mí la revelación divina de su palabra. Use usted mis labios, tome dominio y el control de mi vida con una unción especial para administrar su palabra, para que ella corra y sea glorificada en muchas vidas. Se lo ruego, Padre, en el nombre de Cristo Jesús, mi Salvador. Amén y amén. Gloria a Dios para siempre.
La ilusión del tiempo y la tecnología
El título de su palabra es: “Todo tiene su tiempo”. Nos parece que no tenemos más tiempo cuando se trata de planear actividades, obligaciones y responsabilidades; simplemente el día no nos alcanza. Creyéndolo así, todos nos lanzamos cada día a nuestras obligaciones, haciendo aquello que aparenta ser una emergencia y posponiendo lo que es en realidad importante.
Vivimos en una época en que los inventos de este siglo nos han complicado. Hace algunos decenios se nos aseguraba que con la nueva tecnología todos tendríamos más tiempo disponible para hacer lo que realmente nos gusta. Pero los computadores, los microondas, la tecnología láser, la telefonía portátil, los transmisores digitales, la televisión realista y el internet no han sido suficientes para la liberación.
Hoy nos hundimos en una desorganización que parece haber ganado la batalla en todos los niveles. Los sueños y promesas de liberación de las viejas obligaciones sociales y la calidad del tiempo para aquello que amamos se han perdido o trastocado. Somos una generación esclava de todo lo que la electricidad mueve u opera, dejándonos menos tiempo para todo.
La realidad de nuestras limitaciones
El viejo libro de Eclesiastes repite de una manera incansable su mensaje de realidad. Ponga usted atención al capítulo tercero.
Eclesiastés 3:1-8 — Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de hacer duelo, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedra, y tiempo de juntarla; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de tirar; tiempo de rasgar, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
Se lo hemos leído por si usted no tiene su Biblia a mano. Aquí nos dice que, por más que nos afanemos y nos propongamos como seres humanos, somos limitados y no tenemos el control sobre algunas cosas y eventos que suceden en esta existencia.
Vivimos en una generación arrogante que se cree todopoderosa. Quizás piensen que estamos ganando la batalla en el control de las enfermedades o la manipulación genética para prolongar la vida, buscando el surgimiento del “superhombre” de Nietzsche. Pero Eclesiastés, en un lenguaje que no se presta a segundas interpretaciones, dice que aún existe un tiempo para nacer y un tiempo para morir.
Le falta mucho al ser humano para ser el señor del tiempo y eso nunca lo conseguirá. Esa es su tragedia si no entiende que se encuentra sobre este planeta para cumplir el plan de aquel que sí tiene el control sobre el tiempo y sobre todas las circunstancias de esta vida.
Relación con Dios y el prójimo
Los seres humanos somos portadores de una imagen que nos hace buscar la eternidad. Al aceptar nuestras limitaciones es cuando realmente somos libres de utilizar la tecnología como un sirviente y no convertirnos en esclavos de ella. Esto nos plantea la pregunta: ¿quién o qué es lo que realmente importa en la vida?
Jesús le dice a quienes estaban afanados en cosas accesorias que, en la escala divina de valores, la principal ocupación del hombre es amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, toda la mente y todas las fuerzas, y la segunda es amar al prójimo como a uno mismo.
El cumplimiento de ese gran mandamiento trae sanidad al alma y al espíritu. No hablamos aquí de religión, sino de relación. Esa fue la finalidad de la venida de Jesucristo a esta tierra hace más de dos mil años: restablecer una comunión rota entre el Creador y la criatura.
Muchos se quedan solo con rasgos sentimentales de Jesús, como ocurre en las estampas navideñas, pero pocas personas se dan cuenta de la importancia capital de su obra para reconciliar a los hombres con Dios. Hoy es su oportunidad de reflexionar que la vida no depende de las cosas que el hombre tiene.
La búsqueda más importante a la que usted puede abocarse es descubrir todo lo que el Creador tiene que decir en relación a todos los hombres, tú incluido. Hoy es tiempo de parar y pensar en lo que tiene valor eterno; nunca habrá un tiempo mejor empleado que este.
Oración y Peticiones
Amado Dios, le damos gracias por este pan de vida que vino del cielo a la tierra. Así como nuestro cuerpo necesita alimentarse, hoy usted nos ha alimentado con su palabra, porque somos trinos y nuestro espíritu se alimenta con las cosas del espíritu. Ayúdenos, Señor, a ser practicantes de ella, porque solo usted nos puede ayudar a llevarla a la práctica.
Ruego misericordia por los enfermos. Que usted esté tocando vida y tenga el control de las necesidades de sanidad de nuestros pastores y hermanos. Clamo por sanidad para nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero; para nuestro pastor Florindo Márquez, pastor de nuestra iglesia en El Monte; por nuestro hermano José Silva; y por José David Videla, pedimos un milagro que lo ponga de pie.
Oro por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larconflores. Oro por mi vecino Luis Orellana y por la pastora de Iquique, Cristina de Romero, para que sea restaurada después de haber sido operada. Oro por la respuesta a la petición de mi hermana Laura Senjo, por mi hermano Eduardo González para sanidad de la vista, y por el hijo de mi hermano Jimmy para sanidad y liberación.
Oro por sanidad para mi hermana Rosita Veloso, mi hermana Ana Vallejos Fernández, mi hermana Elena Reyes, su esposo Joaco Videla y su hija Débora Videla. Oro por mi hermano Ignacio Toro, mi hermana Teresita Reyes, mi hermana Pilar González, mi hermano Miguel Torres, Luis Durán Palma y don Manuel Contardo.
Pido por mi vecina Gloria, para que sea liberada de los dolores de su cuerpo tras una caída. Oro por mi hermana María Ivacache y por su nieta. También rogamos por nuestra hermana que ha estado enferma en casa y no ha podido asistir al culto; que usted obre por misericordia. Por todos los que no han podido llamar pidiendo oración, le pedimos que obre sanidad en sus vidas. En el nombre de Cristo Jesús nuestro Salvador, amén y amén.