La Voz Pentecostal

La impiedad no paga y consejos para el hogar

· 63 min

Gladia Romero Toledo reflexiona sobre la prosperidad de los malvados y la fidelidad de Dios basándose en las escrituras. Además, usted encontrará diversos trucos caseros para la limpieza del hogar y una receta sencilla para el almuerzo.

Bienvenida y Oración Matinal

Escucha, auditor, la voz del Salvador que hoy te llama a ti. ¿No quieres tú venir? Escucha la voz del Salvador que a tu alma traerá salvación. Bienvenidos nuevamente a su programa La Voz Pentecostal, a través de los micrófonos de la radio Abigail. Dirige este programa su hermana en Cristo, Gladia Romero Toledo, y le doy la bienvenida a la sintonía del matinal en el 106.7 FM.

Este programa está llegando a su hogar con el único propósito de bendecir su vida. Les saludo a usted, mi hermano, mi hermana, vecinos y amigos que nos sintonizan a esta hora. Les deseo las más ricas bendiciones de parte de nuestro Dios. Como siempre, le damos comienzo a este programa poniéndonos en las buenas manos de nuestro Dios.

Amado Dios, le doy muchas gracias por este radiante amanecer glorioso que ya en esta mañana ha iluminado toda mi existencia. Gracias por su creación. A través de este día que usted me permite vivir nuevamente, me acerco con mucha reverencia y gratitud en mi corazón, elevando mi voz en esta oración cargada de esperanza, porque encuentro el tributo de su benevolencia por este día nuevo.

Gracias, Señor, porque usted es bueno y porque para siempre son sus misericordias. Sé que la velada pasada quedó atrás, pero le doy gracias por este río incesante que fluye en mi vida, guiando mis pasos por senda de bondad y de oportunidad para cultivar la nobleza de nuestro ser. Encomiendo en sus manos mi deseo de ir adelante siempre, al frente; con su ayuda, moldeada quiero ser por su sabiduría y justicia.

Que su aliento sea para mí mi constante compañía en cada esfuerzo y en cada compromiso. Me encomiendo a través de esta oración, sabiendo que usted escucha siempre mi ruego. En este comienzo de semana le doy muchas gracias por este regalo de la vida, por dormir bajo un techo que cobijó mi sueño. Gracias por mi hermosa familia, por el calzado que usted pone en mis pies, por el vestuario, porque usted me viste y porque tengo agua.

Gracias, Señor, por el pan que usted pone en mi mesa. Gracias porque siempre usted me permite tener lo que necesito, incluso más de lo que necesito. Suplico, porque tengo mucha esperanza, que el vivir en este día lo haré con mucha alegría porque reconozco que su misericordia es sobre mí. Gracias por ser su hija.

Intercesiones y Peticiones

Oro, Señor, intercediendo por los enfermos, porque sé que en estos procesos momentos hay muchos que luchan en una sala de hospital, en una clínica o en sus casas, esperando que el toque de su poder salve y sane sus cuerpos enfermos, restaurándolos de toda enfermedad existente; déles, Señor, su fortaleza.

Oro intercediendo en favor de la familia y para que usted bendiga los matrimonios. Oro, Señor, por los jóvenes que son presos de tantas adicciones, por los niños para que usted les dé su cuidado, y por tantos abuelos y abuelas olvidadas. Oro para que siempre haya el sustento en la casa de la viuda y del huérfano, y que usted esté abriendo puertas donde hay necesidad.

Pido por los presos de la cárcel para que haya apertura. Oro, Señor, pidiendo que usted sane nuestra tierra, porque esta tierra está enferma y necesita ser sanada; solo usted, mi Señor, puede sanarla. Oro por las autoridades eclesiásticas de mi iglesia, por mi amado obispo Sergio Veloso y por el honorable directorio de nuestra iglesia. Ruego con todo mi corazón que usted les dé una clara dirección para administrar y continuar desarrollando esta labor que usted, mi Dios, les ha encomendado.

Oro por las autoridades civiles del país, por la máxima autoridad y por los que con él gobiernan. Oro por la audiencia de este programa, pidiendo para ellos y para ellas una especial bendición. A través de la oración, descanso en el poder de su fuerza y pido al Espíritu Santo que nos dé el poder y nos sostenga con su diestra victoriosa contra toda adversidad. Que el Espíritu Santo sea mi guía y mi dirección, que esté presente ahora, al comienzo y al término de este programa.

Oro, Señor, para que haya un cese de la guerra, porque hay tanta gente en el mundo que vive con el terror de la guerra. Oro por la paz de Jerusalén y por los trabajadores de la salud; líbrelos, Señor, de todo mal y de contaminación por su noble labor. Bendiga usted desde la eminencia más alta como al más bajo trabajador; siempre confiamos en que usted lleva la protección y el cuidado para ellos.

Gracias, Padre, por haber sacrificado a su Hijo Jesucristo, nuestro eterno y bendito Salvador. Gracias por el fluir de Dios a través de su Hijo Jesucristo, por haberlo mandado a este mundo por amor a esta humanidad. Gracias, Cristo, por ser nuestro Salvador y porque siempre usted está presente. Agradezco que pueda tener esta bendición que es un fluir de Dios en todo momento en nuestras vidas.

Sé que este día será un día especial porque estamos en sus manos benditas, agradeciendo siempre este amor inefable y su bondad infinita. Toda bendición que viene de usted, mi Padre, la recibimos a través de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

El Pan de Vida

Bendiga el Señor este día tan especial donde ya tenemos con nosotros el pan de vida para este comienzo de semana, este día lunes 13 de octubre. El Señor nos trae el pan de vida a través del libro de Segunda de Samuel, capítulo 9, versículo 7.

2 Samuel 9:7 — Yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán, tu padre.

Siempre el Señor nos permite a través de nuestro pan de vida conocer y amar. Leí un importante e impactante artículo sobre un periodista deportivo llamado Jonathan, quien escribió sobre su batalla contra un cáncer terminal y su deseo de que otros cuidaran bien a su esposa y a su pequeño hijo. Lo escribió con 34 años de edad, solo seis meses antes de morir.

Sin duda, este hombre creyente en Jesús compartió pasajes bíblicos que hablan del cuidado de Dios de las viudas y de los huérfanos. No tan solo en una parte de la Sagrada Escritura podemos encontrar esto, sino también en Éxodo capítulo 22, versículo 22; en Isaías capítulo 1, versículo 17 y en Santiago capítulo 1, versículo 3. A sus amigos les escribió: “Cuando te vea en el cielo, una sola cosa voy a preguntar: ¿Fuiste bueno con mi hijo y mi esposa?”

El rey David le hizo una pregunta muy especial: “¿Ha quedado alguno en la casa de Saúl, a quien yo haga misericordia por amor de Jonatán?”. Mephibosheth, que era lisiado de los pies, fue llevado ante el rey, el cual dijo: “Yo a la verdad haré contigo misericordia por amor a Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras que Saúl tu padre tenía, y tú comerás siempre en mi casa”.

David mostró un cuidado amoroso y es probable que con el tiempo Mephibosheth llegó a conocerlo de verdad. Jesús nos llamó a amar a otros como Él nos ama. Cuando comprendemos este gran conocer y amar, le pedimos al Padre: “Padre, quiero honrarte conociendo y amando a los demás”. El Señor siempre nos abre los ojos de nuestro corazón, porque Dios es espíritu, sabiduría y revelación en conocimiento.

El apóstol Pablo elogió a una iglesia en Éfeso por su fe notada y le pidió a Dios que le diera espíritu de sabiduría y revelación para un mejor conocimiento de Él. Oró para que los ojos fueran alumbrados y abiertos para que entendieran cuál era la esperanza y la herencia que Dios había prometido darle a su pueblo. Amén.

Cuando le pedimos a Dios que se nos revele, podemos conocerlo mejor y proclamar con confianza su poder, autoridad y nombre. Con fe en Jesús, los ojos de nuestro corazón son abiertos por amor a su pueblo. Viviremos de una manera que muestre sus posibilidades ilimitadas porque conocemos al Dios de poder y de misericordia.

¿Cómo a usted le ha ayudado Dios a superar obstáculos y limitaciones? En esa circunstancia tan adversa de la vida está Dios para cambiar, para conocer la verdad y el carácter. Gracias a su amor, enfrentamos los desafíos que Él nos da porque Dios es con nosotros. Agradecemos al Señor por nuestro pan de vida, porque Él siempre nos está abriendo pasos y pone confianza en nosotros para que podamos hacer su voluntad.

¡Qué buen acto de misericordia hizo David con este joven que estaba limitado! Cumplió las promesas; es tan grande lo que el rey David hizo con Mephibosheth que lo llevó al palacio y le dijo: “Te sentarás a la mesa del rey, comerás de la mesa del rey”. Es algo tan especial lo que encontramos en la palabra de Dios. Yo creo que siempre el Señor le va a poner en su andar personas así, y a ellos usted tiene que tenderle la mano.

Hoy estamos mirando mucho las circunstancias que vivimos porque se ha multiplicado la maldad y la caridad de muchos hoy se ha enfriado. Pero Dios nos manda y nos dice: “Comerás de la mesa del rey, te sentarás a la mesa del rey”, porque ese es nuestro Dios, grande y maravilloso.

Consejos para el Hogar

Ahora vamos adelante con el programa y le traemos algunos datitos y consejos para que podamos solucionar esos problemitas del diario vivir, muy en especial nosotros como dueñas de casa. Por ejemplo, al planchar encontramos que la parte que más usamos de la plancha está muy sucia debido a que las telas tienen fibras que, si planchamos muy caliente, se pegan y en vez de planchar ensuciamos la ropa.

Le traemos un datito de cómo limpiar su plancha. Tenemos un método que usaban nuestras abuelas: la vela. Este método no es muy conocido hoy en día porque usamos linternas cuando se corta la luz, pero es lo mejor para limpiar una plancha quemada. Solo necesita una vela blanca, una toalla vieja o paño de microfibra, una esponja y medio limón.

El método es rápido y fácil. Encienda la plancha y deje que se caliente por completo, pero asegúrese de desenchufarla antes de limpiar. Tome la vela y comience a pasarla sobre la plancha caliente, sobre un paño viejo para no ensuciar la superficie. Notará que la cera se derrite al contacto con la suela. Luego pasamos una toalla vieja como si estuviéramos planchando y la suciedad persistente va a salir. Si queda algo, utilice una esponja y frote la superficie con el limón para sacar cualquier residuo.

También tenemos la sal, que es un excelente remedio natural. Coloque una hoja de papel sobre la toalla y espolvoree con sal. Encienda la plancha y pase sobre la sal como si estuviera planchando; también puede usar papel aluminio. Con estos datitos puede limpiar su plancha para que no ensucie su ropa.

Le contamos también cómo limpiar el fondo del horno para eliminar la suciedad. Necesita medio litro de vinagre blanco, 250 gramos de sal y una esponja. Mezcle los ingredientes en una botella de spray, rocíe las paredes del horno y los lugares con grasa, deje actuar 30 minutos y elimine las manchas con la esponja empapada en esa mezcla.

Para limpiar las parrillas del horno, use un poco de lavalosa. También el jugo de limón es un desengrasante muy efectivo y el ácido cítrico lo hace un excelente antibacteriano. Corte tres limones por la mitad, vierta el jugo en un recipiente y métalo al horno encendido durante 30 minutos. Luego apague el horno y limpie todos los lados con un paño húmedo para sacar las impurezas.

Otra opción es el vinagre de manzana y el bicarbonato. Mezcle dos cucharadas de bicarbonato con un poco de agua hasta formar una pasta y aplíquela en las paredes del horno. Luego, rocíe con vinagre de manzana usando una botella de spray y deje actuar 30 minutos. Finalmente, elimine el exceso de grasa con una esponja húmeda o un paño suave. Estos trucos le resultaban a mi abuelita para deshacerse de la grasa rebelde.

Y un último truco para limpiar el piso usando pasta de dientes. Necesita 350 ml de agua tibia, un litro de agua a temperatura ambiente, 2 cucharadas de detergente común, 100 ml de vinagre blanco, 2 cucharadas de pasta dental blanca y 200 ml de alcohol para acelerar el secado y desinfectar.

En un balde grande, agregue el agua tibia y la pasta de dientes. Mezcle con movimientos circulares para diluir la pasta; recuerde que el agua debe estar al punto correcto, ni fría ni caliente. Agregue paulatinamente el vinagre, el detergente y el litro de agua restante. Ya puede limpiar de manera normal. Donde esté muy sucio, puede usar un cepillo o una esponja de metal. Estos son datos caseros con ingredientes que todos tenemos en casa.

Sugerencia Culinaria y Organización

Ahora les traemos una sugerencia para la cocina: huevos pintorescos. Se preparan en 30 minutos (la cocción lleva 20) y los ingredientes para 6 personas son: 6 huevos, 6 tajadas de pan de molde, un tarro de pimiento morrón chico, 2 tazas de leche, 1 cucharada de mantequilla o margarina, 2 cucharadas de harina, sal, pimienta, perejil picado y aceite para freír.

Para la preparación, cueza los huevos hasta que estén duros, pélelos y manténgalos en agua caliente. Prepare una salsa blanca: derrita la mantequilla y agregue la harina sin dejar de revolver; luego agregue la leche tibia hasta que espese. Sazone con sal, pimienta y perejil picado. Pase el pimiento morrón por el cedazo y agrégueselo a la salsa blanca, manteniendo a fuego lento.

Fría la rebanada de pan y colóquela en cada plato. Corte la base del huevo para que se pueda parar y colóquelo sobre la tajada de pan. Bañe cada huevo con la salsa y sirva caliente.

Le traemos una “yapita” para el orden en la cocina, que hoy son cada vez más pequeñas. Para distribuir bien los utensilios, aproveche espacios comprando muebles adosados a la pared o colgando ollas y coladores con enganchos especiales de ferretería. Disponga el azúcar, la sal y otros ingredientes de uso diario en frascos; esto alivia el quehacer para no tener que ir a la bodega si tenemos todo a mano.

La Impiedad no Paga

Ya estamos listos para escuchar la voz de Dios por su palabra. En este comienzo de semana, el Señor quiere entregarnos su palabra que siempre trae un consejo. Tenemos la palabra de Dios en el libro de Jeremías, capítulo 12, versículo 1.

Jeremías 12:1 — Justo eres tú, Jehová, para que yo dispute contigo.

Amado Dios, tenemos con nosotros su palabra leída. Oro, Señor, para que traiga a mí la revelación de su palabra por el Espíritu Santo. Use usted mis labios, tome dominio y el control de mi vida, poniendo en mí una unción especial para que su palabra corra y sea glorificada en muchas vidas. En el nombre de Cristo, mi Salvador. Amén y Amén.

El título de su palabra es “La impiedad no paga”. Este capítulo 12 del profeta Jeremías agrega lo siguiente: “Sin embargo, alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el camino de los malvados y les va bien a todos los que se portan deslealmente? Los plantantes, ¿por qué echaron raíces, crecieron y dieron fruto? Cercano estás tú en la boca, pero lejos de su corazón”.

Existe una especie de molestia o perturbación cuando se habla de la prosperidad de los injustos, aun cuando se comportan impiamente. Esta preocupación está en el corazón de todas las personas, pues se nos ha enseñado desde pequeños que los que hacen el bien tienen recompensa y los que hacen el mal reciben castigo. Sobre esto, millones han construido una filosofía básica de vida.

Vemos vecinos que pagan sus impuestos y asisten a la iglesia, mientras que los que engañan, mienten, roban o atentan contra la vida de los demás parecen prosperar. Parece haber un contrasentido, una especie de antipredicación donde pareciera que la impiedad paga. Es la conclusión desanimada de Jeremías al notar la religiosidad de personas que se acuerdan de Dios con sus labios, pero sus corazones están lejos de Él.

Esto suena a nuestra historia contemporánea. Francis Schaeffer, en sus libros, declaró que en los años 70 podíamos hablar de un occidente post-cristiano. Él probó que, a diferencia de la Reforma Protestante que subordinaba al hombre a la revelación divina, el occidente post-cristiano ha puesto al hombre en el lugar de Dios. A la criatura ya no le interesa un principio moral, sino seguir sus propias tendencias en la búsqueda del placer.

Por eso el aborto se ha convertido en una industria floreciente y las filosofías anticristianas florecen como hongos después de la lluvia. A medida que tenemos más acceso a la tecnología, nos insensibilizamos respecto a lo que realmente importa. La idea de Dios se destierra cada día más de los pensamientos y acciones de la cultura occidental.

Como en los tiempos de Jeremías, la gente confiesa con sus labios lo que no está dispuesta a confirmar con sus acciones. Celebran Navidad o Semana Santa y asisten a iglesias, aunque su corazón esté lejos de Dios. Vemos políticos corruptos que transgreden las leyes que ellos mismos aprobaron, o religiones cuyo único interés es hacer dinero rápido inventando milagros.

La pregunta sigue allí: ¿Por qué prosperan los malvados? Si existe justicia, ¿cómo es posible que se arremeta con éxito contra los inocentes? No sabemos por qué los injustos florecen ni cuánto les durará, pero sabemos lo que nos enseña el primer Salmo: que bienaventurado es el que no ha seguido consejo de malos ni ha disfrutado de su compañía.

La prosperidad de los injustos preocupa solo a aquellos cuyo centro de interés son las cosas de este mundo. No debemos descontar la envidia como factor determinante. Dice el dicho que “poderoso caballero es don dinero”, y muchos han levantado un altar a él. Pero en el corazón de quienes conocen a Dios, el dinero no lo es todo.

La Biblia nos enseña que la impiedad en realidad no paga, y que más tarde o más temprano esa actitud cobra su precio. El Creador es quien determina la recompensa o el castigo cuando el género humano sea juzgado según sus propias normas.

Si usted reacciona con ira al ver el enriquecimiento de los injustos o sufre al observar el éxito de los que parecen no servir para nada, recuerde que hay otra manera de enfocar la vida: centrarse en Dios. No importa la suerte de los seres humanos, Dios es el único ser estable que siempre cumple sus promesas.

Jesucristo dijo a sus discípulos que no debían preocuparse por el mañana, ya que eran hijos de un Dios que cuidaba de ellos. Nadie, por más que se afanara, sería capaz de prolongar su vida ni siquiera por una hora. A los males reales, muchos agregan males imaginarios.

A pesar de que nuestra civilización hace lo posible por olvidarse de Dios, el Creador está ahí, fiel a su promesa de salvar a lo suyo a través del sacrificio de Jesucristo. La salvación puede ser tuya si crees en Él y arrepentido te acercas a Dios.

Amado Dios, concluimos su palabra llena de gojo. A través del profeta Jeremías, nos ha llamado a mejorar nuestros caminos y nuestras obras. Ayúdenos, Señor, a llevar su palabra a la vida práctica. Oramos para que usted ilumine nuestro andar para no unirnos a los destrozos que el hombre corriente hace, sino mirar siempre al blanco, que es Cristo.

Como el apóstol San Pablo nos aconseja, debemos mirar al blanco perfecto, a mi Dios Altísimo que no tiene errores y quiere que seamos semejantes a su Hijo bien amado. Oramos para que su palabra, que es fiel y verdadera, haya sido glorificada en muchas vidas. Usted es el Dios que no cambia, siempre misericordioso y compasivo, porque no quiere la muerte del pecador, sino que vivamos.

Peticiones Finales de Sanidad

Oramos intercediendo y suplicando que usted manifieste su poder y su gloria sobre los enfermos y debilitados. Oramos en sanidad divina por nuestro pastor Héctor Arena, pastor de nuestra iglesia en Granero, como también por nuestro pastor Florindo Marque, pastor de nuestra iglesia en el monte; él también necesita que el toque de su poder sea sobre su vida.

Oro por nuestro hermano José David Videla y para él pedimos un milagro que lo ponga de pie. Oro por sanidad por mi hermano José Silva, por mi hermana Teresita Flores, por sus pastores, por su vecina y por su hija Pamela Larcón Flores. Oro por mi vecino Luis Orellana, por la petición de mi hermana Laura Senna y por sanidad a la vista de mi hermano Eduardo González.

Oro por el hijo de mi hermano Jimmy por sanidad y liberación; Señor, usted es el que puede liberar a este joven. Oro por sanidad por mi hermana Rosita Veloso, por mi hermana Ana Vallejos Fernández, por mi hermana Elena Reyes, por Joaco Videla, por mi hermano Ignacio Toro, por mi hermana Débora Videla, por mi hermana Teresita Reyes, por mi hermana Pilar González, por mi hermano Miguel Torres, por Luis Durán Palma, por don Manuel Contardo y por mi hermana María Iba Cache y también por su nieta.

Oro para que usted, Señor, a esta hora esté tocando a nuestra hermana; toquele usted con su poder y extienda su mano para que ella reciba sanidad en el nombre que es por sobre todo nombre, en el nombre de Cristo Jesús. Amén y Amén. Gloria a Dios para siempre.

Despedida

Agradecemos al Señor por el consejo de su palabra. Ya estamos llegando al término de este programa por hoy. Agradecemos a usted por darnos la bendición de que nos prefiera. Le cuento que también puede escucharnos a través de internet; la radio llega cerca, pero por internet llegamos al mundo. Si no pudo escuchar el programa de ayer o anteayer, puede hacerlo por esa vía.

Nos despedimos de este programa. Hasta mañana, nuevamente volvemos a encontrarnos a la misma hora y en este mismo punto del dial. Mientras tanto, Dios le bendiga.

Ilustración de Huevos pintorescos

Receta del día

Huevos pintorescos

  • 6 huevos
  • 6 tajadas de pan de molde
  • 1 tarro de pimiento morrón chico
  • 2 tazas de leche
  • 1 cucharada de mantequilla o margarina
  • 2 cucharadas de harina
  • Sal
  • Pimienta
  • Perejil picado
  • Aceite para freír

Preparación

  1. Cueza los huevos hasta que estén duros, pélelos y manténgalos en agua caliente.
  2. Prepare una salsa blanca derritiendo la mantequilla y agregando la harina sin dejar de revolver.
  3. Agregue la leche tibia, revolviendo constantemente hasta que la mezcla espese.
  4. Sazone la salsa con sal, pimienta y el perejil picado finamente.
  5. Pase el pimiento morrón por el sedazo y agrégelo a la salsa blanca, mezclando bien y manteniendo a fuego lento.
  6. Fría las rebanadas de pan y colóquelas en cada plato.
  7. Corte la base del huevo cocido para que se pueda mantener en pie y colóquelo sobre la tajada de pan.
  8. Bañe cada huevo con la salsa y sirva caliente.